Otro día libre. Qué rico, vamos a descansar dirán unos. ¿Por qué mejor no vamos a la playa a pasar el día en familia? Pasemos por las tiendas a aprovechar ahora que estamos cerca de Navidad.
El pueblo que no conoce su historia esta destinado a perder su identidad como nación.
¿Creen ustedes que decretar un día libre adicional sin educar a la población, en general, y a la estudiantil, en particular, sobre los orígenes de una historia, suma algo al patriotismo que supuestamente genera esta imposición de unos cuantos?
La historia no debe ser más que el recuento de los hechos y sucesos que a través de la recopilación de datos y relatos comprobados, sirvan para enseñar a las nuevas generaciones el recorrido que han llevado a cabo hombres y mujeres, que forjaron sus vidas o pasaron por el terruño, dejando sus huellas como parte de aquella construcción que se edifica a través del tiempo y que termina en un sentimiento único de pertenencia al país. Una nación con ideas e ideales cuya diversidad nutre y refresca.
Pero, ¿qué pasa cuando de forma mezquina y hasta intencionada se deja de trasmitir a las generaciones, que con el tiempo van pasando por las aulas, de tanta información sobre lo que aconteció en la vida republicana?
Si repasamos cuando fue la última vez que los libros de historia que utilizan los centros educativos de nuestro país fueron actualizados, veremos una realidad que nos lleva a comprender inclusive cómo tantas veces, durante las fiestas patrias, los jóvenes marchan sin siquiera saber porqué lo hacen.
Busquemos datos y recopilemos información, remontándonos desde el golpe de estado de 1968, incluyendo el recorrido de la dictadura y el nacimiento del PRD. Los tratados Torrijos Carter, el veranillo democrático que provocó el renacimiento de los partidos políticos endictadura, elecciones de 1984 y el famoso “buen salto general” de Rubén Darío Paredes, luego del cual, Manuel Antoio Noriega toma control del país y en un gesto dizque nacionalista le declara la guerra a los Estados Unidos, quien luego de las tensiones provocadas por semejante declaración y de la muerte de un soldado norteamericano, sumado al fraude de las elecciones de 1989, decide invadir.
Qué fácil es culpar a los partidos de oposición de aquellos tiempos, achacándoles que por su gestión se dio la invasión, cosa totalmente falsa, cuando los verdaderos culpables son aquellos que con su megalomanía de buscar a toda costa perpetuarse en el poder no hicieron mas que perturbar el sueño de uno más poderoso, quien molesto por actos y sinvergüenzuras tomó la decisión de invadirnos dejando huellas de dolor y lágrimas.
Qué fácil es de un plumazo regalar un día sin siquiera explicar, trasmitir a las nuevas generaciones las razones históricas en las que quienes, hoy regalan un día, fueron parte actora.
Sería mejor trasmitir la historia para que cada quien forme sus propias conclusiones.
Lo vivido pasado está. Reconstruyamos con dignidad y valor, sin rencores ni revanchas, pero sin olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Que nuestra historia muestre a las nuevas generaciones lo importante y rico de pertenecer a algo más grande, pertenecer a este país que nos vio nacer y que habrá nuevas vidas e historias que contar.
El autor es empresario
