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LA MODERACIóN

Adiós a los grises...

Adiós a los grises...
Adiós a los grises...

El mundo no es solo en blanco y negro. Lo que hace divertido nuestro entorno, son todos los matices de gris, que nos permiten disfrutar de lo que vemos sin la terrible monotonía que significaría una visión binaria entre los extremos de la gama de colores neutros.

Pensaba en esto mientras leía cómo el mundo se va radicalizando, sacando de la fórmula todos los intermedios que pueden existir y que merecen ser tomados en cuenta antes de tomar una posición sobre algo.

Esta polarización se pone de manifiesto particularmente al discutir temas políticos, donde unos y otros pretenden que o se idolatre o se aborrezca a los actores correspondientes. Y no es solo en Panamá, sino en todo el mundo. De ese modo, una figura como Colin Powell no fue considerado para candidato republicano porque tiene una posición sobre el aborto que no encaja en los lineamientos inflexibles de los grupos pro vida que financian las campañas de ese partido. Porque, ser republicano implica para la gran mayoría ser radicalmente antiaborto, pro pena de muerte, pro religioso y pro armas. De esa forma, los republicanos se perdieron a un personaje que hubiera podido ser un buen presidente, para terminar en lo que ya sabemos.

A todas estas posturas radicales se suma el efecto que tienen las interacciones que propician las redes sociales. En estas plataformas, cualquiera emite opiniones por radicales o irracionales que sean. De ese modo, en Panamá muchos no pueden entender que se pueda criticar un aspecto de algo o alguien, mientras que en otros aspectos se pueda ponderar su accionar si es positivo.

El mejor ejemplo se da ante cualquier acción gubernamental. Tan solo esta semana, a raíz de la polémica solicitud de 100 mil balboas del Ministerio de la Presidencia para “cubrir gastos de la visita que realizará el presidente de la República a Moscú y San Petersburgo en la federación rusa del 12 al 20 de junio del presente año”, surgieron todo tipo de opiniones en las redes sociales. En lo personal, me parece bien que el presidente quiera asistir a ver los partidos del Mundial de fútbol donde participará Panamá. Sin embargo, en un país con prioridades como medicamentos, educación y sanidad básica, me parece que no deben usarse nuestros impuestos para un viaje que claramente no es prioritario para el país. Obviamente, no se hicieron esperar quienes consideran que cuestionar algo como eso, debe equipararse con odiar al presidente, el Gabinete y a todos los que trabajan cerca de ellos.

Panamá tiene que madurar como sociedad y entender que criticar una acción del Gobierno no es una confesión de odio, así como ponderar otra no nos convierte en lambones a sueldo. Lo importante es tener criterio propio, y analizar cada cosa desde su adecuada perspectiva, deslindando la personalización de las acciones institucionales.

Para terminar, aclaro que a partir de este artículo entramos en “modo fútbol”. El Mundial es cada cuatro años y hay que aprovecharlo...

El autor es cardiólogo 


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