En lo que va del año 2018, a partir de los casos atendidos por profesionales de “En la mira”, se constata un preocupante aumento en la participación de adolescentes en hurtos contra el comercio. En la actualidad, 4 de cada 10 cancheros (nombre con el que popularmente en Panamá se conoce a las personas que cometen hurtos en el comercio) son menores de edad, que en la mayoría de los casos responden a adultos que lideran bandas organizadas dedicadas al robo hormiga.
De conformidad con la Ley No. 40 de 1999, se establece un régimen especial de responsabilidad penal para menores de edad. Esta responsabilidad penal comienza a partir de los 14 años de edad, sin embargo hemos constatado que en ocasiones estas bandas emplean incluso a niños, quienes resultan inimputables (sin dejar de mencionar el enorme daño psicológico que sufren estos en plena etapa de desarrollo).
Bajo el sistema penal acusatorio, la mayoría de los casos de hurtos en los que tiene participación un menor de edad es resuelto mediante la aplicación de métodos alternos de solución de controversias, principalmente conciliaciones ante la Fiscalía de Menores, imperando con ello el modelo de justicia restaurativa, cuyo propósito es contribuir a la reinserción social y al resarcimiento de las víctimas; sin embargo advertimos que el Estado no ha definido políticas claras y eficaces a la hora de prevenir la ocurrencia de estos delitos, así como tampoco de generar mayores oportunidades para estos adolescentes, debiendo el comercio y los mismos jóvenes infractores, asumir las consecuencias de esos errores.
Consideramos urgente y necesario avanzar en la conformación de mesas de trabajos, en función de generar una política pública de prevención del delito y generación de oportunidades, en la que participe o al menos sea considerado el sector privado.
El autor es profesor universitario