VOTO EN BLANCO

Alternativas políticas 2019

Alternativas políticas 2019
Alternativas políticas 2019

Es un asunto inquietante: quedarse sin alternativas electorales y precipitarse en una vorágine de que vengo yo y quítate tú. La razón del poder es en este caso el financiamiento, el atractivo creciente de las redes sociales y ese imponderable de la ciudadanía manipulada que acepta guerra, terrorismo, opiniones imbéciles y ese radicalismo terrible que mejor es el asesinato que la tortura. Me cuesta trabajo pensar que el príncipe heredero de la dinastía saudí sea un maleante que manda a descuartizar a sus oponentes.

El mundo puede dejarse llevar de lo malo, pero no siempre. Se grita que la democracia es el mal menor por el cual apuesta la mayoría cuando es consciente. Cuando no es consciente, no atiende racionalidad, desprecia el bien comunitario y se refugia en la seguridad de las bandas organizadas. ¿Podría decirse que este es el contexto preelectoral de fin y principio de año, en esta querida patria mía?

Recuerdo que la consistencia política de los años preinvasión, en 1989, era mantenerse fiel al civilismo, aunque el poder militar nos condujese a Coiba, torturase a sus hijos más decentes y nos llevase a la tentación de abandonar el país. Ahora, da lo mismo aliarse con sus adversarios de ayer, tener partidos de ocasión, sumarse a la murga del triunfo y pensar que el salpique y la coima son buenos si nadie se da cuenta, o si se dan cuenta, que no me lleven ante la ley. No obstante, el mejor resultado para mis actos delincuencialmente políticos es dejarlos pasar y en caso de que me persigan jurídicamente, porque he actuado como un pato con un reguero de evidencias, poder contar con esos abogados que tuercen el derecho como una ficción quijotesca de la ley del encaje, donde los jueces dictaminan sin tener en cuenta la ley, sino “el interés de una de las partes” y en este caso de la parte que tiene dinero, poder e influencias.

En Panamá la colusión partidos, sectores económicos, espacios en las redes sociales y medios publicitarios terminan el coctel de la impunidad y abren los horizontes de engaño y frustraciones colectivas. ¿Cómo cree usted que un valeroso y vertical candidato independiente puede atraer por lo menos $10 millones de donaciones para su campaña individualista, subjetiva e independiente de los poderes fácticos? ¿A caso la legislación electoral, los magistrados y los voluntarios electorales no estarán más orientados a darle apoyo, asesoría y recursos a los candidatos de los partidos políticos o de los colectivos que en el primer trimestre del próximo año estén entre los preferidos de las encuestas?

La opción ciudadana de pronunciarse por ninguna alternativa partidista o independiente, el legítimo voto en blanco para forzar a una mayoría cualificada a participar con alternativas propias y programáticas no parece viable ni atractivo. Me atrevo a sugerir a los contribuyentes de más de mil dólares si estarían anuentes a promover el voto en blanco como una vía alterna a una constituyente. Como el atreverse es un incómodo atrevimiento, el voto en blanco -más que posibilidad- es un proyecto a mediano plazo y en época de crisis.

El autor es filósofo y abogado

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