PROPIEDAD PRIVADA

¿Ambientalistas o ecoterroristas?

¿Ambientalistas o ecoterroristas?
¿Ambientalistas o ecoterroristas

Los peligros del “militantismo enano ambientalista” a ultranza representan una oposición al desarrollo sostenible, atentan contra la propiedad privada, distorsionan y desinforman la percepción de aspectos positivos ante las audiencias clave.

Desde hace muchos años mi familia es propietaria de unas fincas que tienen parte de su área dentro del Parque Internacional La Amistad (PILA), dichas propiedades poseen título de propiedad mucho antes de la creación del PILA, por lo cual es evidente que el título prevalece y se respeta como la misma ley lo señala.

El PILA fue creado mediante resolución de junta directiva 021-88 y cuenta con un plan de manejo técnico y científicamente elaborado.

De esta manera, nuestras fincas quedan incorporadas dentro de la subzona de uso extensivo, en donde el plan de manejo permite “el manejo de la vegetación con el fin de ubicar la infraestructura necesaria que sirva de acceso a los visitantes”.

En atención al compromiso de respetar el plan de manejo y en permanente comunicación con la autoridad competente, nos hemos dado a la tarea de siembra de árboles nativos y mantenimiento a nuestras colindancias, como lo haría todo propietario responsable para garantizar la integridad de su tierra.

Nos llena de orgullo ser los únicos propietarios con proximidad al PILA que no realizamos actividades agropecuarias y, muy por el contrario, nuestra visión es el desarrollo de actividades 100% destinadas a la recreación familiar, turismo verde e investigación científica y en este sentido es menester mencionar que parte de los senderos ecoturísticos que conforman la oferta de actividades del centro de visitantes del PILA, transcurren por nuestra propiedad, lo cual evidencia nuestra contribución al sostenimiento del área protegida.

A pesar de otros muchos aspectos positivos, reiteradamente una recalcitrante Fundiccep se dedica a expresar públicamente falsedades que para su infortunio, ponen en evidencia dos aspectos, el primero, es que, lejos de honrar lo que debería significar su largo nombre, se conducen como pseudoambientalistas y ecoterroristas del desarrollo sostenible, cuya única relación con el ambiente es que viven de él.

El segundo, es la evidente laguna de desconocimiento sobre la legislación ambiental y la Constitución de la República de Panamá.

Ejemplo de lo arriba expuesto, es la gran falacia que están difundiendo, denunciando supuestas privatizaciones de áreas de uso público, habilitaciones de estructuras, caminos, talas, entre otros disparates, como lo afirman en su reciente comunicación del mes de septiembre.

¿Se imaginan? Que mentes tan maquiavélicas las de estos ecoterroristas que son capaces no solo de pensar en semejantes sandeces, sino en tratar de contaminar a la opinión pública con una enfermedad cuyos síntomas son el completo convencimiento de que son los dueños de la verdad absoluta y además están por encima de las autoridades; pero sin ningún fundamento jurídico o técnico, porque es evidente su limitada formación. Ad captandum vulgos.

Ciertamente, hay que proteger el PILA, pero a través de alianzas con las autoridades, los propietarios, ocupantes y grupos ambientalistas serios, pero lamentablemente para este caso, de quienes hay que cuidarse es de estos ecoterroristas, quienes están acostumbrados a atentar contra la imagen de cualquier persona o entidad, con tal de anteponer sus intereses personales y económicos.

Hacemos pública esta situación para poner en alerta a las personas naturales y/o jurídicas que entregan fondos a estas fundaciones de cuestionable funcionamiento y que lo que hacen es vulnerar la integridad y reputación de las personas y los principios de respeto a la propiedad privada, por lo que es fundamental que la autoridad competente investigue la procedencia de estos fondos, con lo que nos abocaremos a contribuir.

De igual forma, no vamos a permitir el ataque inescrupuloso a la reputación y a la propiedad privada por parte de una recalcitrante Fundiccep, cuyos directores ejecutivos y representantes legales, tendrán que asumir las consecuencias jurídicas por ingresar abusivamente a una propiedad privada, además por sus calumnias y difamación permanente, convertidas en acoso hacia nuestro trabajo honrado y de conformidad con la ley. Ab alio expectes alteri quod feceris.

La integridad y reputación de las personas no puede estar expuesta a voluntades desmedidas, sin control y encubiertas en falsos defensores del ambiente.

El autor es ciudadano


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