Desde hoy y hasta el 18 de noviembre, Panamá será sede de la XV Conferencia Latinoamericana sobre Aplicaciones del Efecto Mössbauer, LACAME 2016. Se espera que asistan unos 80 científicos de América y de algunos países de Europa y Asia. De Panamá participarán entre seis y ocho personas, además de cinco estudiantes de la UP y la UTP.
El Efecto Mössbauer es una técnica nuclear de medición que se basa en la interacción entre la radiación gamma y ciertos núcleos de elementos específicos, siendo el más común el hierro. De allí se obtiene información de interés químico y físico, por ejemplo, de cómo se encuentran estos elementos en el material que se analiza, explica el profesor Juan Antonio Jaén, del Departamento de Química Física y los Laboratorios de Espectroscopía Mössbauer de la UP.
Añade que al hablar de “materiales” se trata de sólidos, no importa si son amorfos o cristalinos. La técnica Mössbauer permite determinar qué tipo de sustancia es y sus propiedades magnéticas o químicas.
“Un ejemplo interesante es que esta técnica fue utilizada para analizar muestras obtenidas por los robots Rover que se enviaron a Marte, y gracias a ella, se pudo conocer que en el suelo marciano había un compuesto que se denomina jarosita, el cual requiere de agua para su formación. Así, se confirmó que hubo agua alguna vez en Marte”, detalla Jaén.
Los aparatos de espectrocopía Mössbauer básicamente trabajan con transmisión y reflexión.
Una fuente de la radiación gamma la dirige hacia la muestra, donde ocurre la interacción, y detrás de la muestra hay un detector que permite conocer las variaciones que han ocurrido. En otros, la radiación gamma se dirige a la muestra y se detecta o mide la radiación reflejada. “Lo importante es que hay una muy ligera diferencia por el entorno físico y químico en el que se encuentran los núcleos en la fuente y en la muestra. Esas diferencias las compensamos usando efectos físicos, y gracias a eso obtenemos la información”.
Esta técnica tiene muchas aplicaciones. En ciencias de la salud, se pueden usar en moléculas que tengan hierro para estudiar, por ejemplo, el tipo de hemoglobina, si está oxidada o reducida, y detectar si hay algún efecto o variaciones por enfermedad. También se pueden analizar los tipos de hierro que contienen los suplementos que se usan para mejorar la hemoglobina.
Otra aplicación sería para estudiar materiales catiónicos para baterías de carros eléctricos. Adicionalmente, se puede emplear en investigaciones arqueológicas, geológicas, metalúrgicas, industriales, en el campo de los nanomateriales y otros.
Este tipo de evento fortalece las investigaciones en Panamá y Latinoamérica, señala el profesor Jaén, y menciona que Panamá tendrá un trabajo colaborativo con la Universidad del Valle, de Colombia, y con grupos del Instituto Politécnico Nacional, de México.
