La preocupación en torno al rendimiento y habilidades comunicativas de los estudiantes de inglés en el nivel superior nos lleva a examinar las posibles causas, formular algunas interrogantes y proponer posibles soluciones. ¿Es viable desarrollar estrategias educativas basadas en valores mínimos que permiten desarrollar las potencialidades de los jóvenes estudiantes; que les faciliten opciones prácticas para retribuirle a la sociedad del entorno inmediato parte de lo aprendido en clases? En otras palabras, ¿la implementación de los métodos educativos actuales está orientando el juicio de los educandos que plantean los altos índices de fracaso escolar donde ellos podrían ser parte de la solución permitiéndoles, al mismo tiempo, la adquisición de actitudes y aplicación de patrones de convivencia y solidaridad en aras de su propio proyecto de vida? Otro aspecto digno de ser considerado es si el profesorado posee un compromiso social y ético que señale a los estudiantes derroteros en actitudes de integración, valores, servicio y pensamiento crítico.
En tal sentido, nuestros objetivos deberían estar encaminados a establecer canales de aprendizaje eficaz y significativo que faciliten la adquisición y construcción de conocimientos indispensables para la asimilación, perfeccionamiento y práctica de las competencias en un contexto real, a través de la enseñanza e intercambio con otros; donde los estudiantes a nivel universitario podrían cumplir con proyectos y asignaciones que consisten en impartir cursos de afianzamiento a jóvenes y niños de la escuela primaria y secundaria. Nelson Mandela afirmó que la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo y, por ende, es nuestra principal motivación.
En consecuencia, la experiencia educativa de aprender mediante la enseñanza a otros, puede ser un vehículo metodológico de integración y colaboración entre los estudiantes al encontrarse frente al reto de investigar y planificar un trabajo social de impacto educativo y comunitario. Por otra parte, aprender enseñando significa enseñar para poder entender mejor, es también un método que puede llevarse a cabo en el salón de clases, mediante el cual los alumnos aprenden mientras se instruyan entre ellos en pequeños grupos. Esto se puede hacer formando grupos que constan de alrededor de 3-5 estudiantes aplicando las técnicas que algunos teóricos educativos como Lev Vygotsky, David Ausubel y Van Aswegen denominan zona de aprendizaje (ZDP), aprendizaje significativo y aprendizaje colaborativo, respectivamente.
El planteamiento aquí es que en estas actividades interactivas y grupales los estudiantes puedan construir conjuntamente conocimientos al enseñar a una segunda persona e interiorizar en el hacer lo enseñado. También implica escuchar y escucharse entendiendo a los demás mediante el cultivo de nuevos vocabularios y divertirse en el riesgo espontáneo de la comunicación verbal del idioma inglés mediante un proceso metacognitivo, o sea, la capacidad para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden y, por consiguiente, llegar a una fluidez lúdica compartida por todos, de manera que estén siempre motivados, creativos y participativos en su propia formación. Pero quizá lo más importante, lo que todos deseamos como docentes, es que los estudiantes adopten hábitos de aprendizaje permanentes mediante la utilización de todo los recursos, materiales y humanos, disponibles en su entorno.
Ahora bien, se podría alegar, y con toda razón, que este método didáctico –aprender mediante la enseñanza de lo que sabe del idioma inglés–, demanda más tiempo y dinero: porque exige rediseñar la disposición del mobiliario, la adecuación del espacio, la adquisición de materiales de trabajo –libros, afiches, video, canciones, dibujos, entre otras cosas– así como el reto de mantener la disciplina requerida y la programación de tareas. Sin embargo, hemos comprobado que cuando se promueve la participación grupal, donde los estudiantes individualmente logren demostrar sus potencialidades ante sus compañeros, la emoción y motivación por el aprendizaje del idioma inglés aumenta notoriamente.
Nuestra experiencia docente, por lo tanto, puede ser más rica y provechosa todavía, porque los muchachos tendrán la oportunidad de realizarse en el salón de clases o a través de giras de labor social y de extensión que reviste un gran espíritu solidario y humano. Porque experimentarán la oportunidad y la satisfacción de poner en práctica sus conocimientos enseñando a niños de diversos niveles en una comunidad e institución distantes de su alma mater.
Recapitulando, podemos decir que los estudiantes percibirán estas estrategias como útiles para desarrollar sus habilidades autodidactas de aprendizaje continuo, así como para profundizar el nivel de comprensión de la terminología específica y fundamental para su carrera profesional.
La autora es docente del Departamento de Inglés, Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.