REFORMAS CONSTITUCIONALES

La Asamblea Nacional de Diputados

Escribo estas líneas como un ciudadano más y miembro de base del Partido Revolucionario Democrático convencido de la necesidad de cambiar el actual sistema de la Asamblea Nacional de Diputados, ya sea por vía de las reformas o de una constituyente.

Su reestructuración debe hacerse en correspondencia con las verdaderas labores legislativas que como institución debe cumplir haciendo leyes, fiscalizando acciones de autoridades como las del presidente y el contralor de la república y otras tantas que le son propias. No las que han asumido en la práctica y que pertenecen a los representantes de corregimiento y alcaldes. Esto ocurre debido a la estructura de circuitos electorales que cambió y desvirtuó el proyecto torrijista del poder popular. De hecho han convertido a dichos representantes en otros subalternos suyos por las partidas circuitales y demás subterfugios que manejan. Representan el clientelismo político electoral en su máxima expresión.

El poder popular debe volver a los representantes de corregimiento como motores del desarrollo comunitario y la Asamblea Nacional de Diputados convertirse en la institución política de respeto ciudadano que nuestro país se merece.

Cada provincia y comarca podrán diputar a la nueva Asamblea Nacional un (1) diputado por cada 100,000 habitantes, sin la figura de suplente. Donde no se alcance la cifra de 100,000 se le otorgaría uno (1). Creo que no pasarían de 50 en total.

Junto con la eliminación sin excepción de todas las exoneraciones de impuestos por la compra de cualquier cosa de propiedad y uso personal estaríamos creando el país decente para nuestros hijos, nietos y nosotros mismos. Y lo de la exoneración vale también para el presidente, magistrados y ministros. Eso dice la Constitución: que no hay privilegios. Sea.

El autor es docente universitario

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