Hemos visto por muchos años la atrevida visión del dictador militar que hoy quiere dar al traste con la armonía ambiental de un ecosistema tan vulnerable como es el de las tierras de la costa entre Colón y Veraguas (Donoso es un ejemplo). No basta con la jugarreta que trató de hacer un puñado de extranjeros venezolanos, cubanos, usando panameños y políticos del régimen Martinelli, apropiándose de tierras para luego hacer toda clase de desastres para hacer dinero fácil y utilizando el momento que el gobernante anterior les dio cuando no había MiAmbiente ni nadie que detuviera estas ilegalidades.
Ahora un legislador maleante conocido, antes PRD y ahora CD, quiere hacerse de terrenos bajo protección (antes desprotegidos por la corte) para su principal negocio y de su familia, el turismo playero. El artículo de La Prensa, de septiembre de 2017, que denuncia la intención del diputado Nelson Jackson con un anteproyecto de ley No. 92, incluso habla de ordenamiento de las tierras de tradición y vocación agrícola, ay Dios, hasta cuándo seguiremos en esta destrucción de lo poco que este pequeñísimo país tiene (¿por qué no reforestar lo perdido?).
No bastó con la destrucción que han hecho en Juan Díaz con el manglar que protegía nuestra costa y tierras adentro para alojar negocios y casas de millonarios, y la Capac siempre dejando mal al ciudadano cuando no tiene ética ni moral ni ambiental, y si quieren venir a nublar la opinión pública con campañitas de dizque conciencia social y ambiental se fregaron, porque nadie les cree y llaman su feria hábitat, esta palabra significa ambiente, donde se aloja la vida no la destrucción, y la contaminación inundaciones y otros desastres que terminan en daños económicos millonarios para los pobres que invierten ahorros o propiedades en la compra de residencias catástrofe.
Todavía siguen con lo mismo, presionando a autoridades para usar terrenos del manglar inundables, subiendo el nivel de tierra sobre el límite permitido, dejando la zona contigua a la merced de inundaciones nuevas. Ya lo han visto los residentes que salieron a la calle hace poco para reclamar los daños sufridos por la buena gestión del gobierno anterior, cuando permitió todo, porque no había ni estudio ni norma o ley que valiera y parara la aplanadora Martinelli.
Ah pero le han perdonado muchos crímenes ya, la misma Corte Suprema y su amigo Ayú Prado y la ciudadanía no ha hecho ya una denuncia criminal por los daños ambientales, y la especulación que él y sus amigos hicieron e intentaron hacer con otros lugares del ambiente panameño. Una vez más tengo que levantar mi pluma en contra de estos esbirros destructores del ambiente y denunciarlos por lo que son, una partida de criminales con corbata que solo piensan en dinero y destrucción.
Porque no promueven leyes que sirvan al pueblo bien, dando beneficios para que los destructores no hagan más destrucción, y que dicen estar construyendo, para educar a la población sobre los beneficio de tener una costa protegida contra maremotos, vientos fuertes y trombas marinas. Dios nos tiene protegidos de los huracanes y por ahora de temblores serios, porque no nos ayudamos previniendo algo mayor. Veámonos en el espejo de esos países caribeños que hoy sufren la debacle solo por vivir en el zaguán de esas calamidades.
El autor es biólogo