Hay personas que cuando se fijan un sueño no escatiman en el sacrificio personal, los riesgos, el esfuerzo o la inversión que esto represente. Se han planteado una meta y no descansarán hasta cumplirla. Todos nacen con las mismas oportunidades de soñar, pero no todos tienen el mismo grado de compromiso para lograr sus objetivos. ¿Qué nos hace diferentes en ese afán de lograr nuestras metas?
Los deportistas de alto rendimiento se sacrifican en muchos aspectos de su vida, se exigen físicamente para estar en las condiciones que les permitan ser competitivos, están constantemente tratando de superarse y esto exige un grado de disciplina e inteligencia emocional que pocos logran alcanzar.
Algunos deportistas abandonan su sueño al enfrentarse a los obstáculos, posiblemente porque no tienen las aptitudes necesarias, el nivel de compromiso, el apoyo o el entrenamiento adecuado para alcanzarlo.
Para lograr el sueño de ser un gran deportista se requiere constante esfuerzo físico y psicológico, apoyo familiar y económico. Entre las competencias, el entrenamiento, los viajes, las clasificatorias, se crea un nivel de exigencia extremo que los lleva al máximo de su capacidad. Todo este esfuerzo al no recibir apoyo, por no ser prioridad las inversiones deportivas, desmotiva al deportista y se ve obligado a obtener los recursos que necesita por sus propios medios, lo que lo lleva a desviar su atención de la meta.
El Estado, los medios de comunicación y la comunidad solo se hacen presentes cuando el atleta ya está rumbo a las competencias finales, casi exigiendo la excelencia, lo que crea un sinsabor en cualquier deportista, porque no hay apoyo en ese camino para llegar a representar a su país, tras las lesiones que se pueden presentar en los entrenamientos.
El deportista necesita ser apoyado, no solo por el Estado, sino por los familiares, comunidades, empresa privada, desde pequeños.
Que cada niño que tenga el sueño de representar a su país en un determinado deporte y se le dé la oportunidad de hacerlo sin limitantes.
“No te puedes poner ningún límite, no hay nada imposible”: Usain Bolt.
La autora es ingeniera y analista de mejora de procesos.
