Creemos que estamos solos en el universo, y que la democracia camina sola. Debemos mantener un ojo en el pasado y el otro en el futuro.
El 4 de octubre de 1959 se desarrollo “La marcha del hambre y desesperación...”.
Partió de Colón; fue liderada por Andrés Galván Lorenzo y los veinte mil colonenses y ciudadanos que le acompañaron. El 4 de octubre recién pasado cumplió 60 años.
Fue generada por la paupérrima situación económica que vivía el país. Sus logros marcaron el futuro de Panamá en tres trascendentales temas.
En el tema de salario mínimo, de cuatro centavos la hora lograron cuarenta centavos la hora, a pesar de que pidieron cincuenta centavos. Los empresarios señalaron que quebrarían sus empresas si pagaban cincuenta centavos, pero prevalecía la sensatez y aceptaron cuarenta centavos, y no quebraron. Así nace el salario mínimo. En tema de reforma agraria se comprometió a la revisión de la propiedad de tierras, despareciendo los latifundios que impedían el desarrollo normal de trabajar la tierra para agricultura de subsistencia por el campesinado. Los grandes terratenientes a lo largo y ancho del país acaparaban grandes extensiones de tierra. Como resultado de estas acciones se creó, en septiembre de 1962, la Ley 37, conocida como Código Agrario. Así, posteriormente, mediante ley del 25 de enero de 1973, se crea el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, y la Dirección Nacional de Reforma Agraria. Como verán, el esfuerzo patriótico de Andrés Galván Lorenzo, sembrando semillas de esperanzas, logró finalmente su objetivo en el tema agrario.
En materia de vivienda, era usual el abuso de alquileres de pobrísimas viviendas, con baños comunales en malísimas condiciones, habitaciones en donde llovía más adentro que afuera, escaleras y balcones de muerte, y lo común era el altísimos costo del alquiler.
Estos era aumentados a veces para obligarte a desalojar, y en ocasiones el propietario secuestraba a tu familia poniendo candado en la puerta para que nadie saliera ni entrara si no pagabas el atraso. La marcha del hambre y desesperación puso un alto a esos abusos, se detuvieron los lanzamientos y se instituyó la Junta de Inquilinato, que en el tiempo se convirtió en el Ministerio de Vivienda.
Finalmente, la marcha llegó a la Asamblea Legislativa de la época, cuyos diputados arrogantemente abandonaron el recinto para no escucharlos (hoy continua así). Andrés Galván y sus acompañantes se tomaron la Asamblea y realizaron sesión con todos los que lograron entrar. Fueron desalojados violentamente por la policía de la época, detenidos y puestos en libertad 17 días después, luego de una huelga de hambre.
En el tiempo y la distancia, pienso que estas valientes y patrióticas acciones de Andrés Galván Lorenzo salvaron al país de un futuro de guerra de guerrillas, muertes y otras situaciones por las cuales hoy estaríamos pagando consecuencias graves, por la falta de visión de los gobernantes de la época. Es muy posible que no hubiéramos recuperado el Canal ni tendríamos el mayor crecimiento económico del continente. Pero aún, persiste la pobrísima distribución de riquezas, que nos ubica entre los peores del mundo. Urge una reingeniería de la agenda social gubernamental, las reformas constitucionales son el inicio en la dirección correcta. Hace falta la visión y liderazgo del Andrés Galván de Colón, el de Chitré, Santiago, Penonomé, La Palma, y muchos otros…
“La unión del rebaño obliga al león a dormir con hambre…”.
Así lo percibo, así lo escribo
El autor es ciudadano