DIPLOMACIA

Autonomía e independencia

En el diccionario del Gobierno, de todo país, hay palabras elementales que la salud interna y externa del Estado nunca pueden confundir ni olvidar su esencial sentido o expresión. Entre esas palabras tenemos autonomía, independencia y autodeterminación. Su enunciación no tiene orden de prioridad, dado su posible conjugación en cualquier tiempo, o sea, el orden no altera las conclusiones.

La “autonomía” es importante para reconocer y comprender la funcionalidad y responsabilidades de los poderes del engranaje gubernamental, de las entidades nacionales e internacionales, por ende la armónica colaboración.

“Independencia”, una de sus principales acepciones, la tenemos como libre de toda influencia (política, económica, doctrinal o conceptual, etc.) para lograr o mantener principios, fines u objetivos.

“Autodeterminación”, que conjugada con las anteriores demuestra la autoestima y seriedad en el actuar y/o proceder de palabra u obra, tanto como Gobierno y/o como Estado. Y es que es inconcebible un Gobierno/Estado sin autoestima o autodeterminación; es decir, sin soberanía.

En la política interior vemos el caos que vivimos. Desde el desgreño administrativo, corrupción e impunidad, pasamos por la ausencia de “autoridad” (política, moral, ética, de jerarquía) por más que las leyes que crean “autoridades” de toda clase, y llegamos al desastre en todo el orden de la vida social. No hay respeto por la autonomía institucional, no hay independencia de los órganos del Estado, sino subordinación y/o complicidad; y, por ende, la “autodeterminación” o autoestima nacional se vende en cualquier escenario.

En la política exterior de nuestro actual gobierno se peca de entreguismo y se llega al descaro del oportunismo. En su jerga diplomática se es ignorante de lo trascendental que es conjugar esas tres palabras, toda vez que por un lado trata de congraciarse con Estados Unidos formando parte de una alianza antiterrorista, sugiere abrir las puertas a las migraciones provocadas por esos mismos terroristas (que el Tío Sam creó y aún financia), se pliega al dictado injerencista de la OEA contra la República de Venezuela, por lo que no extrañaría que se pronuncie contra la independencia de Cataluña.

Y, ante el mensaje de muerte y destrucción del mundo ante la ONU, por parte de Donald Trump, nuestro presidente, tímidamente hace referencia a la paz (como si la paz verdaderamente fuera una paloma salida de un acto de magia) y calla ante la mejor propuesta, o sea, el diálogo con Corea del Norte. Por otro lado, establece relaciones con la República Popular China y dice interesarse en la nueva “Ruta de Seda” que pretende el Brics. Verdaderamente en esta sociedad todo es negociable, no importa si se hace con dólares, yuanes, rublos, bitcóin, etc., y no importa si mañana no comemos soberanía ni alimentos y el cambio climático se agrava con la contaminación nuclear por una guerra en Corea.

El autor es abogado


Última Hora

  • 17:01 ¡Apaga y vámonos! Leer más
  • 17:00 ¿Rehenes o estrategas? El discurso de los partidos ante la dictadura algorítmica Leer más
  • 16:52 Cuenta regresiva para un histórico eclipse total de Sol Leer más
  • 16:09 Los Lakers, vendidos por 12 mil millones a los empresarios Kushner e Iger Leer más
  • 16:03 ¿Por qué es imposible predecir el momento preciso de un terremoto? Leer más
  • 15:51 El fiscal pide la detención provisional de Publio De Gracia y su esposa, por riesgo de fuga y de destrucción de pruebas Leer más
  • 15:36 Cierre parcial en la Panamericana por trabajos del Cuarto Puente: estas son las fechas Leer más
  • 15:34 Crimen: Fallece Ivis Ubarte Kirchman, futbolista del Inter Panamá CF  Leer más
  • 15:18 Aparece la pareja del exdirector de la DGI, Publio De Gracia; ella sigue trabajando en el Estado Leer más
  • 14:46 Messi dedica un emotivo mensaje a su padre: ‘No sé cómo seguir’ Leer más