CONFLICTO AGRíCOLA

Banapiña y las tierras de Barú

La otrora división bananera de Puerto Armuelles, reconocida mundialmente por sus bananos “premium” bajo la marca Chiquita, por casi un siglo; ha vuelto a esos mercados con Del Monte, a través de Banapiña.

Gran logro empañado por las protestas de productores-invasores y las fuertes medidas tomadas por autoridades gubernamentales para hacer efectivo el desalojo de aproximadamente 2,700 hectáreas estatales, abandonadas por Chiquita Internacional Ltd, después de una huelga de 63 días entre febrero y marzo de 1998, promovida por el Sitrachilco , que les ocasionó pérdidas por más de $60 millones, los trabajadores consiguieron solo 10 centavos por hora de aumento, la empresa dio inicio a su retirada de la región, liquidando a más de 5 mil trabajadores, de los cuales 3 mil formaron Coosemupar, que en julio de 2003 inició operaciones después de haber comprado las plantaciones y otros activos a la empresa mediante préstamo del BNP de $18 millonespara mantener la fuente de empleo, por gestión del gobierno de turno, ante la amenaza de la empresa de abandonar la actividad. Con ese dinero, Chiquita pagó la liquidación, pero se quedó con un contrato exclusivo y leonino para comercializar los 6.5 millones de cajas de 18.14 kilos de banano “premium” anualmente. Pagaba FOB en el puerto de Almirante $5.25 y vendía en el exigente mercado europeo a 18 euros (promedio anual) “entre más se producía, más se perdía” . Al negociar ese precio, el galón de diesel costaba $0.90 y en poco tiempo subió hasta $ 4.20 en 2005 en adelante para transportar un contenedor hasta Almirante-Bocas del Toro consumía 90 galones ida y vuelta . El contrato no contemplaba ajustar el precio por ese imprevisto. Fue asumido por la vendedora, que enviaba entre 25 y 35 contenedores con mil cajas diarias al puerto; la compradora en 5 años recuperó sus pérdidas por huelgas.

El contrato Ley de Banapiña, sancionado el 17 de mayo de 2017, no incluye las 800 hectáreas de la Asociación Agraria de Transformación del Barú (Astbaru), fundada en 2013 por 710 extrabajadores dueños de tierras de las fincas : Majagua, Palo Blanco y Níspero, donde iniciaron una plantación de plátanos de 500 hectáreas, en alianza estratégica con un empresario bocatoreño que los financió. Los resultados de la actividad no fueron los esperados y han decidido arrendar a Banapiñas sus tierras, pero se les presenta el inconveniente de la demanda del empresario por una indemnización de 5 millones de dólares que, sumado a los $1.2 millones a la CSS y otra cifra alta a una Cooperativa de Ahorro y Crédito, impiden la transacción para el usufructo de Banapiña de esas fértiles tierras.

Ambos pleitos impiden a la empresa arrendataria ejecutar su programación de siembras, para lo cual solo dispone de 3,800 hectáreas, de un total de aproximadamente 5,700 en que consiste el millonario proyecto bananero.

Muchos que sentimos interés y hasta pasión por nuestro agro vimos con gran satisfacción el momento de iniciar esta inversión de mucho impacto socioeconómico en esta importante región del país. Auguramos se solventen estos inconvenientes lo mejor posible para todas las partes.

El autor es veterinario y exministro del MIDA y exlegislador de la República.

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