Con la entrada del Dr. Alfredo Martiz, se nos dio una esperanza de que la administración de la Caja de Seguro Social iba a marchar en condiciones óptimas para los asegurados, pero... sigue el mismo sistema, y nadie que entra a ejercer esa posición lo hace con el verdadero poder de tomar decisiones y mejorar el sistema.
Hace uno meses, al Dr. Martiz le aprobaron que podía hacer un número de operaciones que estaban muy atrasadas. Citaron a los asegurados en las diferentes policlínicas para darles las citas y efectuarles las operaciones para mejorar su salud de vida, pero todo fue una pantalla.
Entre los casos que habían para efectuar, estaban operaciones de corazón, cataratas y otras enfermedades más. Se hicieron unas cuantas, pero repentinamente todo paró sin ninguna notificación. Los pacientes que les tomaron su información nunca han recibido comunicación ni para decirles “muéranse”.
El caso, que es increíble de creer y lo digo con conocimiento propio, es el de mi hermana. A ella le mandaron a hacer una endoscopia y una colonoscopia, y de eso hace 2 años y siempre le dicen en el Seguro que las máquinas están dañadas. Y es el único lugar donde la hacen. El pasado viernes ella tenía la cita de la endoscopia, mi hermana llamó y se enteró de que la máquina estaba dañada nuevamente, pero ni siquiera habían pensado en llamar para notificar el problema. Como ven, ni siquiera hay personal que haga su trabajo con calidad de vida.
No hay las medicinas necesarias para poder vivir, aunque sea unos años más (corazón, diabetes, diálisis, etc.), constantemente no hay reactivos para ejecutar las pruebas solicitadas por los médicos y solo les ponen: NR (no hay reactivo). Lo peor es que los médicos trabajan sin que les importe la vida de los pacientes. Hacen huelgas por dinero, pero no porque mejoren las condiciones de los asegurados, o sea, es más importante el dinero que la vida.
No están ejerciendo la promesa que hicieron al graduarse de médicos. El dinero es importante, pero la vida es mucho más, y vemos que aquí es más importante el dinero. ¡Qué pena!
En mi caso personal, si tuviera que vivir dependiendo del Seguro Social ya estuviera muerta, pues sinceramente ahora que he vivido fuera de mi patria he visto lo mal que nos tratan a los asegurados. Mi condición de vida es tan delicada que al Seguro Social no le importaría, pues ni saben cuáles son las enfermedades genéticas que se han descubierto en estos últimos tiempos.
Espero que este llamado de atención haga tocar el corazón al presidente Juan Carlos Varela y le dé más autoridad al Dr. Martiz, a quien conozco personalmente, para que ejerza su posición.
Que Dios bendiga nuestra patria.
La autora es ciudadana.