Estamos en la recta final de la fecha de elección de los funcionarios que, por mandato de las leyes, deberán administrar la hacienda pública, con pulcritud y honestidad.
La primera responsabilidad de cada uno de ellos es estudiar todos los pormenores del cargo y analizar la posibilidad de mejorarlos, en beneficio de todos los panameños y de los extranjeros que conviven con nosotros.
Uno de los temas que en mi opinión debe estudiarse de inmediato es la razón que se utilizó para permitir que los diputados de la Asamblea Nacional tengan el derecho de nombrar, utilizando los fondos públicos, a personas que, supuestamente, prestan sus servicios dentro y fuera de la propia Asamblea Nacional.
Los diputados son electos para estudiar y proponer leyes en provecho del país. Los empleados de la Asamblea Nacional deben ser nombrados por la propia Asamblea para atender las necesidades de esta, como aseo, atención a los legisladores y visitantes y otros, pero en ningún momento deben considerarse como empleados dependientes de los propios diputados y, por tanto, no existe razón válida moralmente para que estos tengan sus propias planillas de empleados pagados por el Estado. Si existe alguna ley que les permita a los diputados nombrar empleados personales pagados por el Estado, esta debe ser eliminada de inmediato. Esto es solo un caso que es de conocimiento público, pero de existir similares en otras dependencias del Estado, estas deben ser eliminadas por los funcionarios que sean electos en mayo de 2019.
Somos los electores los únicos responsables de escoger a los mejores ciudadanos para ocupar todos los principales cargos del país, incluyendo al presidente de la República.
Entonces, aprendamos a escuchar los discursos políticos y saber separar a los honestos de los charlatanes, no por lo que nos digan, sino por sus actuaciones como personas.
El que es honesto por principios es muy difícil que actúe en un cargo público con deshonestidad. Elijamos a los mejores, del partido político que sea, y tendremos un país próspero y decente, para el disfrute nuestro y de nuestros dependientes. Que Dios y la patria nos guíen al momento de depositar nuestro voto.
El autor es banquero