LATINOAMéRICA

Cansancio sin renuncia

La crisis que viene afectando a la humanidad solo excluye a los grupos del poder político-económico y social. La brecha entre ricos y pobres no cesa, aumenta con el capitalismo salvaje. Las políticas públicas vienen fallando por décadas y hasta siglos, influenciadas u obligadas por poderosos intereses a la vez que por oportunistas y saqueadores locales. Las apropiaciones, explotaciones y el endeudamiento son “justificadas” con excusas cínicas, como sucede también con la supuesta “defensa de los derechos humanos” que invocan quienes son los responsables de las mayores violaciones de estos alrededor del mundo.

Los megaproyectos, que endeudan más a los pueblos, son además utilizados para robar, y el crecimiento económico, como los “milagros” económicos, se convierten en burbujas y espejismos que cada día aumentan los sufrimientos de los pobres. Existe una cadena interminable de explotación insensible de las riquezas de los países que ha llegado al colmo de exportar seres humanos cuando no por migraciones de hambre sometidas a torturas incalificables. No se reducen las desigualdades, y las supuestas “ayudas” conllevan el trasfondo de la dependencia y la limosna de la cual hasta se hace gala. La concentración de la riqueza es cada vez más alarmante, respaldada e impulsada por grupos de poder político-económico.

La gran convulsión social en toda América Latina no es fruto de la casualidad, sino de los engaños, abusos y discriminación que encuentran como respuesta la represión que enfrenta a pueblo contra pueblo y a países hermanos en una planificación innoble y miserable. Concentraciones en protesta de millones de personas en Chile, Brasil, Argentina, Ecuador, Colombia, Honduras…, son una demostración del cansancio sin renuncia de los pueblos ante la opresión, los engaños, las desigualdades y la dominación. Los pueblos indígenas, verdaderos americanos y protectores de la tierra, vienen siendo diezmados y arrinconados todavía hoy en todo el continente.

Ahora se da otro caso de supuesto “fraude” electoral en la consentida del libertador, Bolivia, donde un auténtico hijo de su pueblo ha ganado las elecciones. En 1985, este país padeció la peor hiperinflación. Eran tiempos de total anarquía política y entrega de sus recursos naturales. Renuncia Siles Suazo a la presidencia y gana Paz Estensoro quién produce el nefasto Decreto 21060 que entrega todas las empresas del Estado en una absurda privatización. En esa feria de “presidentes” llega al poder Sánchez de Lozada que ni sabía hablar español, pues vivía y tiene nacionalidad estadounidense. Su vice-presidente fue el señor Carlos Mesa, el mismo que hoy no reconoce el triunfo del ganador Evo Morales. Hoy, el pueblo boliviano respira aires de progreso y paz con la deuda externa más baja de Latinoamérica y excelentes servicios sociales en todas las ramas, todo eso que cuando este señor Mesa estuvo en el poder nunca se logró, pues él asumió el poder ante la incapacidad manifiesta de Sánchez de Lozada, quien huyó a refugiarse en los Estados Unidos en ese período oscuro de Bolivia.

El pueblo boliviano le exigió a Mesa que nacionalizara los hidrocarburos, negándose a hacerlo diciendo que “no era posible” y renunció a la Presidencia. Este es el personaje que ahora reclama segunda vuelta al perder con 36.5% contra Morales que cuenta con el 47.8% y una diferencia de 648 mil votos que constituye un 10.56% de ventaja. Esta vez no acusaron a Evo de haber tenido un hijo en su juventud, recurso tonto e inútil, pero que hizo “escándalo” en algunos medios de comunicación. Ahora se dieron quemas, incendios de la Amazonía boliviana previo a las elecciones. ¿Manos aviesas detrás con algunos fines?. Lo cierto es que causaron grandes daños a las poblaciones indígenas, flora y fauna. Por otro lado, hay que reconocer la basta reserva mineral boliviana que genera grandes intereses. ¿Revisión de votos? ¿Y quién revisa a los países revisadores?. Ay, Bolívar, cuánto pesa construir tu Patria Grande!

El autor es periodista, analista internacional 

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