Panamá, 7 de junio de 2018
Señor Federico Humbert
Contralor General de la República
Estimado señor contralor:
El objetivo de esta misiva es la de recordarle que al momento de que se ejerce el cargo, ya sea como funcionario fiscalizador o en cualquier otro cargo público, el combate contra el flagelo de la corrupción debe ser un compromiso. Por lo tanto, le solicito que no se rinda ante las presiones políticas.
Luego de la caída del régimen militar, el flagelo de la corrupción simplemente pasó de manos de los militares a manos de los partidos políticos. Por lo que, lamentablemente, aún no nos sacudimos de ese mal, porque todavía existen políticos que insisten en gobernar en función del amiguismo y de colaboradores de campaña y no del país.
Desde los albores de la restauración de la democracia el 8 de julio de 1998, se expide la Ley No. 42 del 1 de julio de 1998, en la cual se aprueba la Convención Interamericana contra la Corrupción, en Caracas, Venezuela, el 29 de marzo de 1996. Uno de sus enunciados señala lo siguiente y cito “que la democracia representativa, condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, por su naturaleza, exige combatir toda forma de corrupción en el ejercicio de las funciones públicas, así como los actos de corrupción específicamente vinculados con tal ejercicio” (lo resaltado es nuestro).
Señor contralor, le solicito que siga adelante en cumplimiento de sus funciones y no se deje amedrentar por las críticas, ya que los ciudadanos honestos estamos saturados de las promesas en campañas de nuestros políticos, por lo que es importante que usted como contralor siempre actúe con paso firme, para que todos respeten su investidura, y mientras usted actúe apegado a la ley, siempre tendrá el respaldo irrestricto de la ciudadanía honesta de este país.
Con la seguridad de mi más alta y distinguida consideración y mi aprecio, quedo de usted, atentamente.
La autora es abogada y exfiscal por 30 años del Ministerio Público.