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ESTRATEGIA

Censo de Salud, ¿por qué debe ser política de Estado?

Censo de Salud, ¿por qué debe ser política de Estado?
Censo de Salud, ¿por qué debe ser política de Estado

Alrededor del 70% de las muertes en el mundo ocurren como consecuencia de básicamente cinco enfermedades: cardiovasculares, diabetes, cáncer, obesidad y respiratorias, y Panamá no es la excepción. Estas enfermedades, conocidas como enfermedades no transmisibles (ENT), tienen algunas características en común: se desarrollan como consecuencia de estilos de vida inadecuados, no dan síntomas en sus etapas iniciales y pueden ser prevenibles en su mayoría. 

El Censo Nacional de Salud Preventiva está dirigido a diagnosticar y tratar tempranamente estas enfermedades crónicas. Además, se dan charlas de docencia de estilos de vida saludables. Las personas ahí atendidas quedan adscritas al centro de salud o policlínicas más cercanas a su casa, para el seguimiento posterior. 

Como estas enfermedades no dan síntomas en estadios tempranos, la gente no busca ayuda (porque se siente “bien”), y muchas de estas personas sufren complicaciones de estas enfermedades, por lo tanto, mala calidad de vida en ellos y sus familiares. La idea es buscar activamente a la gente, hacerles las pruebas necesarias (laboratorios, antropométricas y clínicas), diagnosticar a aquellas que tienen los criterios respectivos e iniciarles educación y tratamiento médico, todos en los casos necesarios. El reconocimiento y tratamiento temprano debe disminuir las complicaciones y muertes prematuras por estas enfermedades. Esto es una política que verá sus beneficios después de las siguientes elecciones, por lo que debe ser política de Estado. Es claramente una estrategia pensada en la gente y no en los votos. 

De hecho, esta estrategia impacta directamente en seis de los nueve objetivos a los cuales Panamá se comprometió cumplir para 2025, entre los cuales están darle medicinas al 80% de las personas con ENT, asegurar terapia preventiva de enfermedades cardiovasculares, detener el ascenso de la diabetes y obesidad, reducir en 25% las muertes prematuras entre 30 y 70 años, reducir en 10% el sedentarismo y disminuir en 25% la prevalencia de hipertensión arterial. 

Después de tener a la inmensa mayoría de las personas censadas y evaluadas, podremos saber quiénes toman medicinas para presión alta o diabetes o dislipidemia, lo cual facilitará la proyección del presupuesto e inclusive al saber dónde viven; si están controlados, se les puede hacer llegar las medicinas a su residencia. Sin duda sería una ganancia importante para el sistema de salud y para el país en general. Tendremos una población con mejor calidad de vida y más productiva. 

Con estas características es obvio, según mi opinión, que debe ser una política de Estado, lo cual responde a la interrogante del título de este artículo.

El autor es ministro de Salud


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