Al celebrarse en noviembre el mes de la patria, es importante recordar que China fue el tercer país que el 26 de noviembre de 1903 reconoció a la República de Panamá como país independiente, y apoyó la separación de Panamá de Colombia. Con el reconocimiento de Estados Unidos (EU), Francia y China, se consolidaba la separación de Colombia.
También es importante destacar que desde 1885 hasta 1915, la República de China designó a dignatarios del Gobierno de EU como los representantes de los intereses chinos en la República de Panamá. Así, cónsules generales y ministros encargados de negocios de EU eran los representantes de los intereses chinos en Panamá, tal como lo consignó la historiadora chino-panameña Berta Alicia Chen. Desde nuestra separación de Colombia hasta el surgimiento de Taiwán, las relaciones diplomáticas entre China y Panamá fueron cordiales, respetuosas y de mutuo beneficio.
En julio de 1977, se inició el proceso confidencial y de negociaciones secretas entre China y EU para el establecimiento formal de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El Dr. Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon (diplomacia del ping– pong), reconocieron la política exterior de una sola China, que demandó la ruptura de relaciones de EU con Taiwán y, por consiguiente, la salida de Taiwán de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incorporándose China a este organismo mundial. Ahora, en 2018, China tiene relaciones diplomáticas formales con 177 países, mientras que Taiwán mantiene relaciones con 17 países. Es necesario enfatizar que Panamá tiene el derecho, como país soberano, de establecer relaciones diplomáticas con cualquier país del mundo. Es importante que, a pesar de ser Panamá un país pequeño geográficamente y poblacionalmente, tiene un papel geopolítico, estratégico y económico en el mundo, y especialmente en las Américas. Panamá es un país libre, neutral y específico que aspira a la convivencia pacífica y a la paz mundial, y respeta las relaciones de todos los países del mundo, y no interviene en las decisiones soberanas de cada pueblo ni en su sistema político y económico. Las políticas exteriores de los países se implementan bajo el concepto de políticas de Estado de largo plazo, perseverando los mejores intereses nacionales de los países.
Las relaciones internacionales entre países responden a los intereses nacionales propios de cada país, más allá de los periodos gubernamentales. Los países tienen relaciones de intereses y no de amistad, aunque es importante tener buenas relaciones bilaterales. Panamá debe ser muy cuidadosa en el manejo de sus relaciones internacionales, y particularmente con China y EU, se debe tener sabiduría, inteligencia, prudencia y mucho cuidado de no participar en conflictos que no beneficien al país.
Panamá no puede ser parte del escenario de la guerra económica entre China y EU. El Canal no puede verse involucrado en el juego de los intereses económicos de las potencias mundiales. La vocación de Panamá debe ser trabajar por la paz mundial, la justicia internacional y el desarrollo económico sin tomar partido por los intereses de otros países. La economía panameña es muy pequeña, frágil y vulnerable para involucrarse en una guerra comercial que no nos compete, y el Canal, el comercio mundial, el hub logístico y desarrollo económico global deben permanecer alejados de este conflicto.