En 1854 llegan a Panamá a bordo de una nave centenares de chinos para trabajar en la construcción del ferrocarril. Sembraron raíces aquí y desde entonces han tenido singular presencia en todos los aspectos de nuestra vida republicana.
Las relaciones diplomáticas con China puede beneficiarnos porque aparentemente tienen la fórmula para que los panameños obtengamos bolsas repletas de millones, pero no se especifica si serán bolsas de riquezas o pobrezas, bolsas de dólares o de plomos, bolsas de alimentos o bolsas de hambre.
Sea cual fuese el secreto chino para tener prosperidad en los negocios y en la vida cotidiana de los panameños, les damos la más cordial bienvenida, porque los genios locales ya tienen los cerebros tostados de tanto buscar y rebuscar fórmulas para mitigar la pobreza, y los resultados han sido tiros al aire porque la pobreza en nuestro país sigue cabalgando en forma desbocada, rumbo a un futuro espinoso y colmado de pocas esperanzas para las clases más necesitadas.
Ahora bien. Demos un repaso a los consejos de nuestros amigos asiáticos para que seamos millonarios. Ellos mantienen con firmeza que para crear negocios prósperos en primera instancia no se debe pedir préstamos a bancos. Ellos recurren a familiares y amistades que los ayudan sin ningún tipo de interés y así logran libertad financiera.
En su ruta a incursionar en los negocios no temen al fracaso. Se establecen en comunidades pobres, pero que tienen potencial de ventas. No le temen a la competencia. No se conforman con solo un negocio y siempre están atentos a otras oportunidades de inversión, como la de comprar terrenos a precios bajos y establecer centros comerciales donde plantan sus residencias, y otras las ofrecen en alquiler. Ellos (chinos) están bien claros en tener mercancías que los clientes buscan ofreciendo más cantidad que calidad y pagan sus impuestos sin ninguna ventaja fiscal.
No toda la población de China es millonaria. La pobreza es evidente a lo largo y ancho de ese país. Pareciese que la fórmula de ser millonario no es compartida ni convence a millones de la población china.
Ahora pregunto, ¿cuántos panameños estarían dispuestos a tomar en serio la fórmula china para ser millonarios? Me adelanto a las respuestas... ¡Esa vaina no funciona con nosotros, porque somos gente de fiestas, guaro y campana!
El autor es periodista