POLíTICA

Ciudadanía vs criminalidad corrupta

El viernes 13 de Septiembre nuestro artículo se tituló “Hacer nada…no es opción”. Esta semana puntualizamos aún más certeramente hacia dónde hay que apuntar nuestra acción. La lucha ya dejó de ser entre partidos e ideologías, para definirse como una lucha entre la ciudadanía y la criminalidad corrupta. La criminalidad hace uso de las teorías de la conspiración para descalificar a todo ciudadano como “purista” y otros adjetivos, y a la vez promueve el concepto autocrático como solución sencilla a todos los males del país. Ejemplo: “hago lo que me da la gana, duélale a quien le duela”, y se burlan de la ciudadanía a cada paso como por ejemplo nombrando como “asesores” en la Asamblea a los que el pueblo hace poco rechazó con el “No a la re-elección”. Solo hay que mirar hacia Colón, una provincia en situación social explosiva, con un desempleo horripilante y un Alcalde que se aumenta el salario a $14,000 mensuales y con una carcajada sarcástica se burla y dice “¿Cuánto vale el trabajo de un Supermán?”.

Miren cómo el nuevo gobierno hace ingentes esfuerzos por lograr aumentar la inversión extranjera al tiempo que la diputada del PRD y vice-presidenta de la Asamblea vocifera “¡ni un extranjero más!”, mientras recirculan grabaciones de conversaciones de ella con su esposo, que son de terror. El nuevo gobierno procura rescatar el Turismo con – ¡por fin! – el Fondo de Publicidad Internacional como la industria que más permea hacia los grupos más vulnerables, mientras que a la vez diputados de su partido proponen nuevos impuestos a los pasajeros en tránsito e impuestos mayores de salida, en total contradicción.

Un ex-presidente conocido por sus trampas es declarado “no culpable” por un trío de jueces interinos (uno con relación previa con el acusado) que escoge ignorar todo el proceso – expresamente confirmado por la Corte Suprema de Justicia, la máxima instancia judicial, y anuncia al país que será presidente nuevamente en el ’24, con el lema popular “robó pero hizo”.

Todo ésto produce frustración y rabia en la población y se escuchan frases como “ésto no lo compone nadie”… “el juega vivo y el robo de millones es lo que vale en este país” y - la peor de todas - “Aquí lo que falta es un dictador”.

Todo esto indica que ¡el país está en peligro! ¡La libertad y la democracia están en peligro!

Por supuesto que sí debemos sentir indignación y rabia, pero no para tirar la toalla cobardemente frente a la criminalidad y los corruptos. Debe ser rabia e indignación para accionar, para decidirnos como ciudadanía a reconocer que la lucha es de la ciudadanía vs la criminalidad y los corruptos. ¡No nos vamos a dejar! Vamos a luchar por nuestra nación, la única que tenemos. Vamos a luchar por nuestros hijos, nietos y (en mi caso) bisnietos.

Nos toca a nosotros salvar a nuestro pueblo de sus impulsos más anti-democráticos como reacción a su frustración.

Gobernar es una tarea compleja y no tiene las soluciones sencillas como las que proponen los populistas de derecha e izquierda, que se traducen en xenofobia y autoritarismo.

Como escribió el Dr. Shawn Rosenberg en un ensayo profetizando el fin de la democracia, las redes sociales cuyo efecto inicial fué democratizar la democracia, han resultado lo contrario ya que se desataron los “fake news” fortaleciendo las teorías de conspiración y alentando por eso mismo las tentaciones autoritarias. Contrario a la Democracia, compleja por ser libre, los populistas solo exigen una cosa sencilla: lealtad absoluta. La lealtad a un líder autoritario es más fácil y sencillo que el arduo trabajo de luchar por – y construír -la democracia.

En esta lucha por la libertad y la democracia, el primer punto es luchar contra el pesimismo y decidirse a actuar y participar “políticamente” en partidos o en la sociedad civil (entes privados dedicados a la agenda pública, que no aspiran al poder público). ¡Comencemos hoy, pues mañana es tarde!

El autor es fundador del diario La Prensa

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