El viernes 1 de junio se inaugurará en la Gobernación de Coclé una galería de presidentes coclesanos, con óleos realizados por estudiantes de la Escuela de Bellas Artes Estelina Tejeira, de Penonomé. El evento, que algunos pudiesen descartar como una curiosidad provinciana, tiene implicaciones que van más allá de lo local, sobre todo en tiempos de degradación política y reiterados ataques al sistema democrático.
La actividad nos recuerda el esfuerzo hecho a través de la historia por tantos panameños de todos los sectores para edificar el sistema republicano y afianzar la democracia liberal. Nos anima, además, a recuperar los aportes del llamado “interior” y otras secciones del país a la construcción de un Estado en que el imperio de la ley prevalezca sobre las inclinaciones y proclividades de tiranuelos y aspirantes a déspotas, que han intentado y siguen intentando apoderarse de la cosa pública para aplacar sus complejos de inferioridad y satisfacer sus apetencias personales.
A lo largo de dos siglos, muchos coclesanos han contribuido a labrar la república, el régimen político por el cual optamos en 1821, descartando en ese momento la monarquía absoluta para unirnos, voluntariamente, al gran proyecto del libertador Simón Bolívar. La vocación de servicio público, antes característica de la provincia, probablemente ayuda a explicar por qué Coclé es la provincia que, después de Panamá, ha tenido mayor número de residentes en la casa presidencial. No todos fueron estadistas, pero entre ellos hubo, indudablemente, personajes de gran valía.
Además de presidentes coclesanos, hay una larga lista de ciudadanos oriundos de Coclé cuya vida revela un fuerte compromiso con el sistema republicano, el gobierno correcto y fortalecimiento de la ciudadanía. Miguel Chiari Jiménez (1808-1881), destacado jurista, educador y funcionario, hoy desconocido hasta por los abogados, tiene un lugar sobresaliente en ese inventario.
En el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, varios coclesanos se destacaron por su desempeño ciudadano. Concurrieron intrépidamente a la encomiable tarea de forjar un Estado sobre bases muy frágiles: prácticas políticas repulsivas, malas condiciones de salubridad y bajos niveles educativos heredados de la era colombiana; una economía poco desenvuelta; y nuestro sometimiento a los dictámenes de Washington.
Por eso se preocuparon por promover la salud pública y la recta administración de justicia, la educación popular y el desarrollo cultural, el progreso material y la identidad nacional.
Algunos de estos coclesanos alcanzaron la categoría de estadistas: personas “con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”, según el Diccionario de Lengua Española. Harmodio Arias Madrid (1886-1962), presidente de la República en 1932-1936 y Octavio Méndez Pereira (1887-1954), primer rector de la Universidad de Panamá, son los más destacados.
Desde mediados del siglo XX, la reafirmación nacional frente a la injerencia estadounidense y la recuperación de la democracia frente a los zarpazos militaristas fueron preocupaciones compartidas por hombres y mujeres de Coclé. Acción Comunal, agrupación nacionalista creada en 1923, tuvo entre sus fundadores y miembros a varios coclesanos, entre ellos, Arnulfo Arias Madrid (1901-1988), gran adalid de las masas postergadas, líder de indiscutible arraigo en la población y presidente de la República en tres ocasiones (1940-1941; 1949-1951; 1968).
Durante la dictadura militar, en su lucha por restaurar la democracia corrieron enormes riesgos personales los patriotas coclesanos Alberto Quirós Guardia, Rubén Darío Carles y Carlos Iván Zúñiga. Entre otros vejámenes, los dos primeros sufrieron atropellos y destierros; el tercero, carcelazos y hostigamientos.
Por sus valiosas aportaciones a la recuperación de la República, el Dr. Zúñiga, penonomeño de pura cepa, fue designado “apóstol de la democracia” y en su memoria se instituyó el Día del patriota (14 de noviembre), una conmemoración nacional que debe difundirse ampliamente, con especial participación del pueblo de Coclé.
El grupo de coclesanos con vocación de ciudadanos y servidores públicos, que abarca muchos nombres más, forma parte de una tradición cívica, democrática y republicana que se origina 200 años atrás. Su ejemplo debe seguir vigente para guiar a las actuales generaciones (tan desorbitadas) y a las que vengan después (ojalá no tan despistadas) por los caminos del republicanismo probo y la democracia con justicia y libertad.
Este es el sentido que puede darse a la instauración de una galería de presidentes coclesanos en la Casa de Gobierno en Penonomé.
El autor es politólogo e historiador y director de la maestría en relaciones internacionales en FSU, Panamá.