En un lienzo de ideas y visiones diferentes, los colombianos pintaron el domingo anterior el concepto de nación que quieren, pero también resaltaron con tinta de esperanzas un país que desea fortalecer su proceso de paz incipiente y en construcción. El 17 de junio de 2018 acudieron a las urnas más de 19 millones (52%) de un total de 36 millones de ciudadanos que estaban habilitados por el censo electoral, y eligieron su presidente constitucional para el periodo 2018-2022.
En esta cita con la democracia, correspondiente a la segunda vuelta presidencial, fue elegido el Dr. Iván Duque Márquez, con el 53% de los votos, y su competidor Gustavo Petro Urrego alcanzó el 42% de los sufragios.
De esta fiesta democrática queda para la historia:
1.La confirmación de la agónica decadencia de los partidos tradicionales (liberal y conservador), que no les quedó otro remedio que pactar con una derecha anacrónica que se unió en la segunda vuelta, para enfrentar y derrotar a una centro-izquierda progresista, lo que implica cuatro años de un gobierno enfrentado a una oposición democrática de ideas con una ciudadanía en las calles.
2.Debe preocupar a la comunidad internacional los riesgos de un presidente sin experiencia, que además de su votación histórica, tendrá el control de los poderes del Estado, porque su mentor, el expresidente Álvaro Uribe, será el próximo presidente del Congreso de Colombia (legislativo) , y el poder judicial que se ha politizado será reformado.
3.Colombia mostró por primera vez en la historia política de la república, que está madurando en su democracia y permitió la exposición de diferencia de ideologías y que por primera vez no murió en la campaña presidencial un candidato con ideas revolucionarias, liberales o progresistas.
4. El nuevo presidente debe prestar mucha atención al mandato de 8.5 millones de ciudadanos, que exigen incluir en la agenda de gobierno temas vitales para la salud del país como son:
•El respeto a los acuerdos de paz firmados enLa Habana.
•Apoyar y garantizar el accionar de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) , tribunal encargado de impartir justicia, verdad y reparación .
•El cumplimiento del acuerdo de reparación de las víctimas y restitución de las tierras arrebatadas a los campesinos a sangre y fuego como una consecuencia del conflicto armado.
5.Existe un 42% que no quiere conflictos con los países vecinos, por lo tanto, debe abstenerse de militarizar la frontera con Venezuela, respetar el dictamen de La Haya y no agudizar el conflicto con Nicaragua, y en términos generales no inmiscuirse en los asuntos internos de los países vecinos.
6.Colombia, aun dividida, nuevamente ha dado muestra de sus valores ante los ojos del mundo, y se resiste a la guerra, porque un puñado de ciudadanos libres, conscientes de su historia, pudieron expresar la decisión de caminar hacia un nuevo país, donde la pluralidad y la diferencia nos permita tener tolerancia para polemizar y no matarnos como salvajes.
El autor es escritor -analista político
