En la Asamblea Nacional se discute un proyecto de ley de investigación en salud, cuya relevancia e impacto no parecen ser obvios para los ciudadanos. La investigación en salud, en efecto, tiene una importancia decisiva en la lucha por la prevención y el control de enfermedades, así como para la producción de condiciones adecuadas de salud pública.
Hoy, esos procesos de investigación tienen un alcance global. En Panamá, por ejemplo, han sido realizados estudios clínicos de impacto mundial con vacunas como el rotavirus, influenza, papilomavirus, meningococo, neumococo y poliovirus. Ese tipo de estudio, al igual que los estudios de índole social, de comportamiento o de psicología, necesita sin duda un marco legal adecuado, que facilite el proceso y proteja, al mismo tiempo, a quienes participen en el estudio.
Por esa razón, nuestros Comités de Ética realizan desde hace años la tarea de capacitar a quienes participan de las investigaciones, y estandarizar sus procesos, según las regulaciones nacionales e internacionales para cumplir con los lineamientos bioéticos de los estudios que aprueban. Esta es una tarea de gran importancia para garantizar los derechos de aquellos a quienes se invita a participar de estos estudios.
Es probable que una persona solo escuche el término “consentimiento informado” si es abordado como potencial participante. En realidad, ese abordaje es apenas un primer paso. El Consentimiento Informado es un proceso que empieza desde que abordamos a un potencial participante, y le explicamos de forma sencilla y en un lenguaje comprensible sobre el estudio, los objetivos, los beneficios y los riesgos de participar, el compromiso del participante, la existencia de incentivos o viáticos, el nombre del investigador y el comité que aprueba el estudio.
El Consentimiento Informado no debe ocultar, manipular información o ejercer presión sobre el participante. Aunque pueden existir excepciones, la firma del documento por parte del participante y el que lo aplica, es el garante que certifica el cumplimiento del proceso. Durante el proceso de consentimiento debe reforzarse siempre el carácter voluntario del estudio y el derecho de retirarse en cualquier momento. Por esa razón, el Consentimiento Informado es un proceso continuo, que termina cuando un participante finaliza su participación. Quizás la próxima vez que alguien le aborde para un estudio, usted responda, “Explíqueme primero, por favor, para poder darle mi consentimiento”.
La autora es magíster en salud pública y miembro de Ciencia en Panamá.