Al analizar estos temas de tanta importancia para una nación, te encuentras con tantos detalles que conoces, o que más bien puedes desconocer. Se puede engañar a parte del pueblo una parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo, como dijo Abraham Lincoln, con lo cual no solo se puede describir, corta y directamente el día a día de nuestros políticos, sino también su plan de acción. Los mismos siempre empiezan ofreciéndole el cielo, el mar y las estrellas a las personas de su pueblo o circuito, de los que solo se acuerdan para los tiempos de campañas políticas. Ellos tratan de convencerlos, persuadirlos, para que sus electores los consideren como su líder.
Al momento en que la mayoría de los políticos alcanza el poder, solo se acuerdan de sus allegados, familiares y amigos, que son los primeros beneficiados de su gestión. Mientras, a partir de allí, las promesas que hicieron a ese votante tan valioso en un principio, se reducen a otras promesas incumplidas más.
En este escenario se pasa gran parte de la actuación de estos líderes panameños. Muchos de los escenarios finalizan como vemos hoy día: en un escándalo más, en una supuesta persecución política, las cuales, en muchas ocasiones, están hechas con justa razón.
El país sigue endeudándose. Nuestra deuda externa crece a pasos agigantados, y se ha duplicado en los últimos dos gobiernos. Carecemos de un plan de acción, no tenemos un orden, y mucho menos los controles que erradiquen o disminuyan estas viles acciones contra el pueblo.
Para nadie es un secreto que todo país tiene deudas. Panamá tiene deudas que se fueron agravando con el gobierno anterior y con este gobierno ha empeorado y ha terminado duplicándose.
Nuestro país en varias ocasiones ha sido el hazmerreír a nivel internacional, por diversos acontecimientos que son del conocimiento público y que no vale la pena desgastarse en mencionar.
Estos temas son de gran relevancia para el público, ya que siempre estamos conscientes del mal manejo con el que los gobiernos, en conjunto con sus líderes y diputados, llevan las riendas de nuestro país. ¿Pero sabemos nosotros como pueblo cuáles son las responsabilidades de los diputados? O más bien, ¿saben los diputados cuáles son las responsabilidades para con su pueblo, país, circuito o para las personas que creyeron en ellos? Estas preguntas son muy atinadas, muchas veces comentamos lo primero que nos viene a la mente o reproducimos como un papagayo lo que escuchamos de otros, pero esto en gran manera pasa porque nosotros como panameños nos enfocamos en cuáles son nuestros derechos, pero no cuáles son nuestros deberes. Creanme que un diputado estará siempre enfocado en cuáles son sus derechos, pero jamás estará enfocado en cuáles son sus deberes como líder de nuestro país.
Muchas veces nos encontramos con comentarios como “la vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema”, o “yo votaré por aquel que prometa menos, porque será el que menos me decepcione”, o “el que ofrezca o prometa soluciones razonables que yo considere que sí pueda cumplirlas”. Esta actitud demuestra un bajo nivel de nuestra parte. Es decepcionante ver cómo todo lo vuelven un circo. Vemos a diario en diversos medios de comunicación, programas o en las redes sociales, videos de entrevistas a diputados donde le preguntan sobre sus deberes y no tienen la mínima idea de estos. En mi humilde opinión, considero que los diputados no están cumpliendo con sus responsabilidades, ni de manera equitativa ni igualitaria, de lo que sí estoy segura es de que están creando una sociedad aun peor con su comportamiento.
Nuestros políticos no cumplen sus responsabilidades, empezando desde lo más fácil, ser puntuales, ser respetuosos, no caer en provocaciones, ser líderes enfocados en motivar a su gente. Los diputados no participan con respeto en las sesiones de la Asamblea Nacional, a diario se ven los reportes de diputados dormidos en plena sesión, hablando por teléfono, chateando por Whatsaap o diversas redes sociales. En esto se ve la importancia que le dan a su cargo, a las personas que creyeron y votaron por ellos.
Los invito a todos a que hagamos hincapié en nuestro comportamiento y seamos ejemplos hoy día para mejorar nuestro país, ya que es un deber y una responsabilidad individual. No podemos exigir aquello que nosotros mismos no estamos dispuestos a cumplir.
La autora es estudiante de la maestría de Administración de Negocios UIP