SE PIERDE LA VISIÓN DE DESARROLLO

Decadencia de la planificación

Decadencia de la planificación
Decadencia de la planificación

Después de escuchar el discurso de medio término del mandato del presidente Varela, se puede reafirmar la conclusión de muchos ciudadanos: en Panamá no se planifica. No basta describir una lista de buenas intenciones de proyectos en ejecución o pendientes, que más bien corresponden a un listado de acciones impulsadas de manera aislada y sin ejes transversales de acciones bien programadas. Esta mala práctica obliga al Gobierno a crear oficinas y comisiones especiales para ejecutar las obras de gobierno (Secretaría de Metas, Unidad de Coordinación de Obras Públicas, Oficina de Descentralización, y tantas agencias como problemas surjan).

Mucho se ha discutido, y seguramente seguirá siendo motivo de debate sobre el fracaso de la planificación en Panamá; que no existen los planes para las inversiones a nivel regional o sectorial, que las ciudades crecen sin lineamientos urbanísticos, que no existen planes y normativas, en fin, un largo etcétera. Más allá de que estas aseveraciones sean ciertas o no, es evidente que hay una percepción de que en Panamá no se planifica. Lo cierto es que hubo una época dorada de la planificación en Panamá, en la década de los setenta, bajo el recién creado Ministerio de Planificación y Política Económica. Sendas estrategias, políticas, planes y programas tanto a nivel nacional como regional y local fueron formulados. Algunos fueron exitosamente ejecutados, otros han servido de base para actualización de proyectos ejecutados tardíamente, otros, a pesar del tiempo pasado desde su formulación, todavía conservan su vigencia en el tiempo. Algunos pocos, que por sus características y alcances, todavía están pendientes de ejecución.

¿Qué sucedió para que la planificación en Panamá fuese descartada como una de las principales herramientas para lograr el desarrollo del país de manera ordenada? Fueron varios los factores, solo vamos a destacar los dos más importantes. En primera instancia, los cambios de políticas a nivel de las llamadas agencias para el desarrollo (BID, AID, Banco Mundial). Prácticamente se obligó a los gobiernos a pasar de un modelo de gestión económico-político más centralizado y con mayor intervención del Estado como ente desarrollista, a un Estado con economía más abierta y manejada totalmente por el mercado nacional e internacional.

El Ministerio de Planificación y Política Económica es remplazado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), es decir, desaparece el principal objetivo de la planificación, que es desarrollo nacional, regional y local, así como la formulación de la economía como una política de Estado. Estos objetivos son sustituidos por estrategias económicas y financieras de corto alcance, sin mayor incidencia nacional, regional o local.

Se redujo la visión del desarrollo del país a largo plazo, a una visión esquemática de corto plazo de las inversiones públicas y sociales, esta acción lo que produjo fue una total falta de coordinación entre las agencias del Estado, cuyo resultado es la inmediatez de los planes y programas, que en su inmensa mayoría responden a programas electorales, presentados como planes estratégicos, que si no se cumplen en los dos o tres primeros años de gobierno, muy difícil es lograr su ejecución más allá de la fecha de culminación del gobierno de turno.

¿Frente a este panorama, qué se debe hacer? !Volver a la planificación! Es el único camino que permitirá coordinar las acciones y ejecuciones de las diferentes instituciones del Estado. Hacer frente de manera ordenada al proceso de descentralización de los municipios. Definir las políticas, nacionales regionales o sectoriales, con sus respectivas estrategias de desarrollo e inversión a largo plazo, mediano plazo y proyectar los ajustes a corto plazo.

La planificación no debe quedar bajo los parámetros del sector privado en su totalidad, como tampoco del sector estatal; debe ser una acción conjunta. El Estado debe ser el orientador y facilitador, el inversionista como un aliado en la ejecución y la comunidad como garantes de que los proyectos se ejecuten.

Continuar con la práctica nociva de dirigir el país por impulsos y motivaciones particulares de un ministro, de un alcalde, o de sectores políticos del país en nada ayuda al proceso de desarrollo. Se necesita de un ente coordinador de la planificación nacional, regional o sectorial que vele por la integralidad del conjunto de acciones, actualmente dispersas y sin mayor control. La reestructuración del MEF o la creación de un Ministerio de Planificación, que retome la tarea como objetivo fundamental del desarrollo del país, parece ser lo conveniente para que se tenga la certeza de que avanzamos en la dirección correcta, a la velocidad correcta, de manera coordinada y planificada.


Última Hora

  • 15:16 Terremoto de 7.4 en Colombia deja 289 muertos y 185,016 damnificados Leer más
  • 14:51 Ventura Vega: de las finanzas y las 10 juntas directivas al Ministerio de Educación Leer más
  • 14:49 Panamá nombra nuevo embajador en Guyana antes de abrir la embajada física Leer más
  • 14:34 Indonesia: terremoto de magnitud 7.7 deja 53 muertos y 135 heridos Leer más
  • 14:00 Buques de la Fuerza Marítima de Japón llegarán a Panamá: conozca cuándo y dónde Leer más
  • 14:00 La pregunta de los $40 millones Leer más
  • 13:00 Las frases de los líderes de Banco General que marcan el pulso a la industria financiera Leer más
  • 12:00 Fondo de Ahorro de Panamá gana $109.9 millones y reduce su exposición a bonos de la República Leer más
  • 10:20 "Me hice un escáner que tomó 2.000 fotos de mi cuerpo y aprendí una inesperada lección sobre mi piel" Leer más
  • 05:01 Ifarhu entrega este martes tarjetas del PASE-U: puntos y requisitos Leer más