A decir verdad, pienso que los medios de comunicación están tratando de mal informarme o de mantenerme desinformado; pero para el caso, da igual.
Digo esto porque cada vez que me siento a ver a leer o a oír las noticias me dicen que en Venezuela no hay democracia, que el presidente es un dictador y muchas cosas más; y pese a que algunas veces nos comentan de elecciones, de constituyentes escogidas en votaciones, de que mucha gente vota, aún así me hacen pensar que eso es dictadura y violaciones a la democracia, y que por eso nuestros países debemos luchar para que se derroque ese gobierno y se restaure la democracia. Lo mismo dicen de Cuba.
En realidad no sé si es verdad porque no he tenido el placer de ir a Venezuela ni a Cuba. Pero pienso que hay algo que no encaja. En nuestro país la democracia es un acto en el que cada cinco años la gente sale a votar por unos candidatos que se proponen para diputados, presidente y representantes de corregimiento. En los meses previos a esta votación vivimos un estado de desasosiego infernal en el que estos prometen incluso hacer el puente y el río. Andan en fila regalando porquerías para engatusar a los votantes; se vuelven pura sonrisas y abrazos; en donde usted menos los espera, llegan a hacerles favorcitos o a llevarlos a algún lado; y al final, si ganan, se vuelven importantes; tan importantes que ni siquiera cumplen con su trabajo.
Se olvidan de los caminos malos que prometieron arreglar y la mayoría de las veces ni siquiera conocen a aquellos a quienes les prometieron algo y que votaron por ellos. Después de esto, y al pasar las elecciones, no queda nada; pero viene lo peor: al parecer los que ganan piensan que se les ha dado una licencia para robar.
Desde hace muchos años en nuestra democracia hemos estado en la zozobra de los peculados, de los despilfarros -aumentando la deuda externa-, de los funcionarios que se llevan los recursos del Estado; de los que pasean dentro y fuera del país con fondos del Estado; de los favoritismos a amigos influyentes, de la ineptitud de algunos; y lo que es peor, de la impunidad que promueven entre ellos, como recientemente está pasando. Esto ocurre en todos los gobiernos. Hacen escándalos de que enjuiciarán a los corruptos, y estos quedan disfrutando los dineros que se llevaron, y la pobreza y la gente pobre aumentando alarmantemente.
Cuando salen a protestar por la falta de escuelas, medicinas, calles en mal estado, costo de la vida o abandono de las comunidades, los gobiernos demócratas les responden con la policía antimotines que se dan gusto repartiendo palo y plomo.
¿Es esta la democracia ideal? Y si es esta la democracia de Venezuela y Cuba, entonces: ¿por qué los medios de comunicación son tan furibundos con ellos si son lo mismo? Pienso que tenemos derecho, y mandato de Dios, de que se nos explique.
El autor es abogado y profesor