“Las matemáticas son abstractas y difíciles cuando se enseñ̃an solo en papel" —Malena Martín. Matemática. Valencia
Mi nombre es Aaron Almanza. Soy un colonense de 20 años de edad.
Les comparto mi transformación de alguien preocupado por la calidad educativa en Panamá, a un líder y agente de cambio.
Empezaré hablándoles del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC 2019) que, en tres meses, me dio la oportunidad de formarme en valores éticos y morales, ser partícipe en alianzas estratégicas, aprender a identificar los problemas en nuestro sistema educativo y utilizar las herramientas brindadas para que jóvenes, apasionados por los retos y dispuestos a salir de su zona de confort para entrar en una de aprendizaje, podamos aportar en la solución de estos desafíos.
El Canal de Panamá, Jóvenes Unidos por la Educación, Ayudinga y muchos más son pilares de esta iniciativa que promueve el empoderamiento de jóvenes.
El LLAC 2019 nos dio herramientas a 150 jóvenes entre 15 a 25 años para generar un cambio. Surgieron 15 proyectos que promueven transformaciones en la educación en Panamá. El enfoque de cada proyecto es diferente. Todos convergen en el objetivo de mejorar la calidad educativa.
“Préndelo” es uno de esos proyectos. Nueve jóvenes de Panamá, Chiriquí, Herrera, Los Santos y Colón aceptamos el reto y proponemos que se tomen en cuenta las inteligencias múltiples de cada estudiante para mejorar su desempeño en el área lógica-matemática.
Nuestra intervención se realizó en la Escuela República de El Salvador, en el corregimiento de Mañanitas, Sector 4.
Trabajamos con niños de quinto grado aplicando metodologías didácticas-participativas y dinámicas para mejorar las operaciones básicas en matemáticas, enseñándoles lo importante que son en la vida diaria.
Para medir el avance en las competencias lógico/matemáticas en los estudiantes, se les aplicó una prueba diagnóstica, alineada al plan curricular del Meduca, a dos grupos de quinto grado (un grupo piloto y un grupo control). Se obtuvo un promedio grupal en el grupo piloto de 1.9 y en el grupo control, un promedio grupal de 2.3.
La intervención de dos semanas incluye clases didácticas-participativas y dinámicas motivacionales e interactivas, que toman en cuenta las inteligencias múltiples como medio para captar el interés del estudiante. Cumplidas estas dos semanas de clases, se aplicaron pruebas finales para determinar el impacto de nuestra intervención. El grupo piloto pasó de tener un índice grupal de 1.9 a presentar uno de 2.8, mientras que el grupo control se mantuvo en 2.3.
Estos resultados en solo dos semanas se lograron gracias a alianzas estratégicas.
Utilizando las inteligencias múltiples, se puede formar un estudiante integral, con aptitudes para superar los retos que enfrente. Con intervenciones pertinentes y enfocadas, seguro que tendremos alumnos con mayor rendimiento académico, habrá menos deserción escolar y más jóvenes universitarios que estudian lo que les apasiona.
Somos jóvenes que queremos ser parte de la solución, no del problema. Queremos jóvenes que estudien mientras otros duermen, que trabajen mientras otros descansan, que se preparen mientras otros juegan y que triunfen mientras otros sueñan.
El autor es egresado del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana