¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?
Con ese título del discurso de la primera Catilinaria, de Marco Tulio Cicerón, se publicó en página de “Opinión” de La Prensa artículo de mi cosecha, el 4 de enero de 2012.
El reo sospechoso de múltiples actos delincuenciales continúa abusando y riéndose de nosotros. Hoy empuja y aparta unidades policiales que custodian su traslado a juicio. Solicita que le quiten lo que él llama “excesiva custodia”, y el juez, excediéndose en sus atribuciones, le “concede” la solicitud… responsabilidad que le corresponde al sistema penitenciario por cuanto todavía es un reo enjuiciado, aunque hoy día tiene casa por cárcel. Nos apesadumbra que tanta arrogancia, prepotencia, burla y abuso pasen sin siquiera un reproche de las autoridades de justicia ni del sistema penitenciario ni de la dirigencia de la Policía ni del ministro de Seguridad. ¿Usted tiene idea, señor juez, de cuántos niños vieron al reo irrespetando y empujando a los policías que lo custodiaban a su ingreso al juzgado? ¿ Tiene usted idea de qué pensarán de semejante acto los pandilleros que esperan a diario la oportunidad de humillar y someter a la Policía a sus malévolos designios? Con semejante mal ejemplo, me pregunto si se sentirán motivados a dispararle a la Policía y desobedecer órdenes que emanen de agentes del orden en momentos de actos delincuenciales. Este reo o está planeando alguna cosa o sabe algo que nosotros ignoramos, que le permite dar órdenes y disponer de los custodios que debe tener. ¿Será que le dijeron que saldrá libre?
Nefasto el ejemplo que da el reo. ¿Habrá otros imitándolo próximamente? No me extrañaría. Los reos comunes se solidarizan e imitan actos deshonestos.
No pretendemos ofender a Lucio Sergio Catilina al compararlo con el reo rebelde, pero si en algo se parecen es por sus desatinos en el manejo de temas políticos y de la cosa pública, que los conduce a converger en ser juzgados. No lo digo yo, lo dice la historia.
Se multiplican los días de ira al escuchar a diputados invocando a Dios, no agradeciéndole por cuanto que algunos tienen años que no se voltean a mirar ni a conversar con Dios. Ni siquiera para fechas del santo patrón del pueblo. Tengan la seguridad de que Dios no intervino en su elección, así sea la primera o séptima ocasión. Dios en su magnífica bondad y misericordia perdona, pero no apadrina sinvergüencerías. ¿O es que ustedes creen que Dios participó y los ayudó a recibir y gastarse los millones que repartió el gobierno anterior, y anterior al último? ¿O que Dios preparó la jugada de los bates y manillas que nunca llegaron a su destino? Es un despropósito y una gran mentira (batazo) su supuesto agradecimiento al ser supremo misericordioso. Sin embargo, reconocemos que es un gran misterio la razón de su elección o reelección… Un pueblo inculto, zoquete, elige a diputados insensatos, deficientes…
Eso sí, gracias a Dios, no todos los diputados son iguales…
Así lo percibo, así lo escribo
El autor es ciudadano
