El 20 de agosto pasado se celebró el día del diplomático en Panamá en conmemoración al natalicio del reconocido y recordado Ricardo J. Alfaro. A la vez, este 2019 se cumplen 100 años de las relaciones internacionales como una disciplina científica, la cual nace en 1919, después de terminada la Primera Guerra Mundial. Por este motivo, me gustaría traer a la memoria de manera breve y de reflexión, la historia diplomática panameña, en el marco de lo que conocemos como nuestra “década dorada” durante el periodo de 1973 hasta 1977.
Antes de 1973, la lucha diplomática por el Canal se había limitado al ámbito bilateral, por esta razón, Panamá decide presentar la invitación para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sesionara en la ciudad de Panamá de conformidad con la Resolución 325 (1973), con el tema ‘La paz y la seguridad internacional en América Latina’, así el Consejo de Seguridad se reunió en la ciudad de Panamá del 15 al 21 de marzo de 1973.
El discurso de apertura estuvo a cargo del general Omar Torrijos Herrera, jefe de Gobierno de Panamá en el momento: “Tengo la certeza de que los hermanos países de la región latinoamericana hacen suyo este honor, ya que ellos sienten el positivo impacto que ocasiona el poder hacernos oír en este amplio escenario mundial”. Panamá buscó de modo diplomático obtener el respaldo de los miembros del Consejo de Seguridad para la firma de la Resolución en la cual se reconocía el derecho de Panamá sobre la Zona del Canal y que exhorte a ambos gobiernos a iniciar negociaciones para acordar un nuevo tratado.
De aquí a que por medio del diálogo constante, negociaciones con principios y la sistemática estrategia que demanda la diplomacia que demostraron nuestros honorables representantes; los Estados miembros de las Naciones Unidas invitados a participar en las deliberaciones del consejo de seguridad, se mostraran a favor de la causa de Panamá, en búsqueda que no se afecte el libre ejercicio de la soberanía permanente, sobre todo en América Latina.
El Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 330 (1973) que fue adoptada en la sesión 1704 del Consejo con una votación favorable de 12 votos y 3 abstenciones: Estados Unidos, Francia y Reino Unido. (Doc. S/RES/330(1973)). Así que los Estados Unidos hicieron uso de ese recurso que les concede la Carta de las Naciones Unidas, y vetó el proyecto de Resolución presentado por Panamá.
Asimismo, la comunidad internacional fue parte y se inclinó con la causa panameña lo que llevó al camino de los Tratados Torrijos-Carter de 1977. La voz e imagen que obtuvo nuestro país a nivel internacional fue mayoritariamente aceptada. La solidaridad de la comunidad internacional es agradecida en los últimos párrafos del discurso del canciller Juan Antonio Tack, con una de las frases más reconocidas en la historia patria: “Nuestro más emocionado agradecimiento a los dignos gobiernos (…) quienes con nosotros levantaron las trece manos de la dignidad mundial. Estados Unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo de la causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos”.
El contexto en el que se desarrollan las negociaciones de los Tratados del Canal de Panamá de 1977 fue durante la Guerra Fría, en la que el sistema internacional tenía una estructura bipolar de poder, y los países pequeños se veían involucrados y buscaban alianzas que les convinieran. También durante este período de 1973 a 1977; Panamá ingresa a los Países No Alineados donde existía un apoyo a la causa canalera. A partir del 7 de septiembre de 1977 con la firma de los Tratados del Canal culmina la primera parte de este largo y difícil proceso hacia la reivindicación nacional donde Panamá supo manejar de manera altamente diplomática su política exterior sin apelar a las armas o presiones económicas como la historia nos ha sabido contar.
Lo acontecido con la clase política panameña posterior al 7 de septiembre de 1977, nos hace preguntarnos ¿Cómo estamos redefiniendo nuestra política exterior? Dentro de la realidad internacional, las políticas externas que se establezcan obtienen un alcance tanto en el escenario internacional como doméstico, muchos Estados cometen el error de no vincular ambas políticas. El profesor e investigador chileno, Luciano Tomassini en la introducción a su libro “El análisis de la política exterior”, habla de la formulación de la política exterior para una nación, y entre los cinco primeros factores considera: “El peso interno de la política exterior, esto es, la importancia que esta tiene en el proceso político doméstico y en el proyecto nacional de desarrollo”.
El acierto diplomático al buscar la realización (sede) del Consejo de Seguridad en el país fue un episodio en la historia panameña que se tradujo no solo en el éxito de la cuestión canalera, sino del manejo de su política exterior. A la vez, evidenció la importancia del rol de la diplomacia dentro de la dinámica de las relaciones internacionales y su triunfo en la resolución de conflictos por medio de los mecanismos existentes.
La autora es estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad de Panamá

