¡No han sido buenos años para mis negocios, pero esta vez voy a tomar el consejo de algunos amigos millonarios para que invierta en aspiraciones de políticos que tengan opciones de ganar en elecciones de 2019. Según mis amigos consejeros, esa maniobra está garantizada cuando pase mi factura a los ganadores a los que por adelantado les hice donaciones de buenos “billes”! Esta fue la confesión de un empresario habituado a levantar copas y comer mondongo en el Club Unión.
Nada nuevo ha sido la confesión de este empresario. Hombres y mujeres que ya tienen patrimonios envidiables todavía mantienen un voraz apetito por continuar amasando más fortunas, ya sea como donantes o funcionarios de alto perfil.
Con esa enfermiza ansiedad de más riquezas se olvidan de que la vida es breve y que igual en el paraíso como en el infierno de nada valen chequeras, tarjetas de crédito, aviones privados, lujosas residencias, etc, etc, etc. El destino final siempre será uno... ¡la muerte física!
Me resulta increíble cómo estos personajes son insaciables como barriles sin fondo que jamás se conforman con fortunas que ya tienen y que han acumulado durante sus tormentosas existencias.
Si afilamos nuestras miradas y somos un poco curiosos, se podrá observar el antes y después de muchos donantes y de cantidad de políticos con fortunas acumuladas que no resisten la más leve auditoría que justifique sospechosas riquezas y patrimonios.
Los poderes presidenciales y partidos políticos han jugado por años siempre a los números ganadores de la ruleta política. Experimentados donantes no apuestan a un solo ganador se cubren hábilmente con otros aspirantes para no recibir sorpresas y así garantizar sus inversiones y más importante aún... ¡el pase factura!
Mientras los políticos esperan el botín del Tribunal Electoral y de los donantes, ya están en plena faena visitando territorios empobrecidos y haciendo las mismas promesas de elecciones pasadas que no cumplieron.
El pueblo ya los conoce y lo que hace falta es determinación para rechazarlos y con fuerza en las gargantas decirles... ¡no a la reelección! Así sea.
El autor es periodista