Cada día que circulamos por la ciudad encontramos calles con fallas de drenaje que traen como consecuencia su colapso. Una agua empozada en una carretera, se filtra, satura el suelo y le hace perder la capacidad de soporte y cualquiera sea el pavimento, colapsa, por eso hay que evitar que las aguas lleguen bajo la calzada, ya sea sellando las juntas o poniendo a funcionar adecuadamente los drenajes laterales para que desalojen.
Desde que tengo uso de razón en el Ministerio de Obras Públicas (MOP) se están usando soluciones de drenajes copiadas hace muchos lustros que han probado no ser las mejores opciones para estas latitudes donde las lluvias son intensas y frecuentes. Además de que no son eficientes, la constante es que nunca están bien construidas, por eso podemos ver muchísimos drenajes laterales en los cordones que han colapsado, convirtiéndose en un gran peligro en la acera para los transeúntes. Conceptualmente no son erróneos, solo que la construcción es deficiente, la ubicación, el diseño y la supervisión, lo que ha ocasionado que colapsen y que ahora se estén reemplazando por parrillas horizontales más ineficientes, que en áreas que no son muy limpias se obstruyen fácilmente con los plásticos y papeles que arrastran las corrientes. Son errores que se cometen una y otra vez, hasta el cansancio, por lo que hemos llegado a tener una ciudad incapaz de desaguar adecuadamente sus aguas.
Debe ser tarea diaria del MOP enviar cuadrillas de ingenieros refrigerados cada vez que llueve intensamente a observar en intersecciones o tramos de calles que se inundan, el comportamiento de las aguas, a pensar, analizar, diseñar soluciones sencillas que se puedan implementar rápidamente. Deben preparar un manual de soluciones que sirva para aplicar en donde se repliquen las inundaciones por la misma causa.
Las cuadrillas de reparación del MOP a pesar de los años que algunos tienen, no poseen la capacidad de buscar soluciones efectivas, simplemente hacen cualquier simpleza y se van dejando el mismo problema. Ejemplo: hay un bache en cualquier calle, que cada mes hay que volver a tapar, alguien debería pensar en cuál es la causa para dar una solución más permanente, no ocurre porque falta supervisión por gente pensante, falta análisis de la situación. Por esa razón jamás se podrá lograr una mejoría notable en las carreteras y calles del país, porque el mismo trabajo hay que hacerlo repetitivamente y eso no hay presupuesto que lo aguante.
Cada rato se reparan paños de carretera utilizando diseños que en lugar de ser solución se convierten en el problema de los paños adjuntos que terminan por colapsar, la razón es que se hacen unas excavaciones enormes, se llenan de piedras gruesas y se convierten en un tanque gigante soterrado bajo el pavimento que almacena el agua que corre desordenamente por las calles y se filtra , satura el suelo y con el peso de los carros se bombea y vuelve a colapsar ese o el adyacente.
El nuevo ministro, que se ve tiene deseos de llevar soluciones permanentes, debe poner a estudiar soluciones efectivas, permanentes y rápidas a sus ingenieros, que innoven; ¡ya basta! de copiar soluciones disfuncionales. Las reparaciones de carreteras son más onerosas que los propios proyectos, ¡por Dios!, mejoren las especificaciones e inspeccionen adecuadamente.
El autor es ingeniero civil