Aun cuando la memoria fuera indeleble, escribir las experiencias es indispensable. Escribir para revolver el alma, para avivar la llama que algún recuerdo una vez encendió.
Estas letras retratan la vivencia de 15 jóvenes líderes que fuimos parte de un riguroso Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana (LIIC), proyecto conjunto entre Educación 2020 de Chile, Unidos por la Educación y Jóvenes Unidos por la Educación de Panamá, con el respaldo del Fondo Chile.
Ganamos el derecho a viajar a una pasantía a Chile, gracias a la calidad de tres proyectos de incidencia ciudadana, que brindan respuestas a retos ambientales, a la deserción escolar y a madres originarias que buscan ayudar a sus hijos.
La pasantía promovió un espacio de convergencia, con el objetivo de aprender y compartir los errores y triunfos de incidencia, a viva voz de su juventud, organizaciones, casas de cultura e, incluso, de senadores, quienes nos recibieron en Valparaíso, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, y con quienes dialogamos de manera diáfana.
Impresiona el involucramiento de la juventud chilena en temas de interés público. Muchos de los hoy adultos lucharon por sus derechos un par de décadas atrás y despertaron un fervor patriótico admirable.
Ejemplo de ello es Educación 2020, organización conformada, en su mayoría, por jóvenes idealistas, y fundada por Mario Waissbluth, profesor universitario, quien con sus escritos provocadores encendió un reclamo nacional por mejor educación.
Fue un viaje de aprendizajes y tareas: rodeados de nieve, trabajamos en las bases de una propuesta de un Plan Nacional de Educación, que esperamos compartir con todo el país muy pronto. Un imponente lugar para un imponente proyecto.
Fuimos recibidos en el Palacio de la Moneda, en el Centro de Innovación de la Universidad Católica, en la Cepal y en el PNUD. Presentamos los proyectos realizados en el LIIC a técnicos de estas instituciones y a jóvenes de Temuco, Iquique y de Santiago de la Cátedra Unesco, quienes también sueñan con un mejor Chile. Quedan en la memoria las palabras de uno de los representantes quien afirmó que “los resultados de los proyectos presentados en el LIIC, con un presupuesto de solo 500 dólares, plantean un desafío de lograr más resultados” a instituciones multilaterales con acceso a grandes presupuestos.
Es paradójico cómo en una gélida ciudad, la calidez de los chilenos nos hacía sentir en casa. Volvemos a Panamá más comprometidos y dispuestos a luchar por transformar nuestra sociedad a través de la educación y a inspirar con nuestro ejemplo, a miles de jóvenes que quieren y podrán, si se lo proponen.
Todos podemos ser agentes de cambio.
La autora es miembro de LIIC y de Jóvenes Unidos por la Educación