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SOCIEDAD

Educación y conciencia crítica

¿Han notado como se nos sigue enseñando la Historia? Romántica, con verdades a medias u omitidas; descontextualizada y con recortes complacientes que solo brinda verdades fabricadas, seguramente a beneficio de ciertos intereses. Y es así que desde hace mucho tiempo se nos viene educando. Por eso no es casual que en este tema prevalezca el conformismo y poco importa de las autoridades. Pero ojo, que estas a lo interno saben la importancia del qué y cómo van a enseñar institucionalmente.

Por eso, su eje fundamental es estandarizar su visión de lo que debe ser normal. Pero, ¿qué es lo normal? Pues es todo aquello que esté acorde a los intereses de la clase dominante, normalizando así el pensamiento colectivo y alejándonos cada vez más de una educación creadora de conciencias críticas para darle paso a solo profesionales en serie.

El resultado de esto lo podemos ver en cosas aparentemente triviales, por ejemplo: si los medios transmiten una golpiza a un maleante, se tiende a orientar el hecho hacia el merecido castigo del delincuente, obviando totalmente los motivos que originan esa situación. Así, no hay debate y nos quedamos estancados en el “bien hecho, por maleante”; y como valor agregado justificamos el uso excesivo de la fuerza. De esta manera se va creando una conducta normalizada bajo estos parámetros superfluos y tangenciales al problema real, acostumbrando a la población a la poca reflexión, al poco o nulo análisis, al conformismo y a la violencia; por lo que de igual forma serán vistas las gestiones gubernamentales, en donde la mediocridad, el poco importa y la corrupción, que muchas veces (o siempre) envuelven a los gobiernos, no despertarán mayores inconformidades a pesar de su protagonismo en la causa de nuestros malestares.

Y es que de eso se trata, promover actitudes que respondan al statu quo frente a determinados fenómenos sociales, como centrarse en la delincuencia sin ver qué la origina. Estas actitudes se hacen no solo normales, sino las únicas aceptadas; siendo lo correcto repetir y avalar, sin mayor explicación ni investigación, estribillos como “hay que salvar a la humanidad de las armas de destrucción masiva”, que nunca aparecieron, pero que curiosamente justificaron la destrucción masiva de Irak y otros países de esa región.

La educación no debe ser un instrumento de control y manufactura de autómatas, algunos muy brillantes para el mercado, pero sin conciencia social; debiera ser el estandarte de las libertades y el desarrollo social que el país necesita.

La respuesta del qué enseña y cómo educa tiene mayores implicaciones. Solo he puesto algunas ideas de un amplio tema que casi no se debate a pesar de su vital importancia para el desarrollo de un pueblo. Fomentar la identidad, la curiosidad, la creatividad y la investigación en los estudiantes, son elementos cruciales en el desarrollo de una verdadera conciencia crítica y por ende de un Estado. A ver qué aporta el nuevo gobierno en esto.

El autor es ciudadano


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