VALORES

Educación, familia y la JMJ

Hay desaciertos que dañan, perjudican y hasta hacen agonizar a la familia, y no por eso debe desaparecer. Uno de los mayores obstáculos al cual se enfrentan las familias de hoy son la tensión económica y emocional: los padres que trabajan muchas horas, el desinterés por las actividades en familia, falta de comunicación y tiempo, las discrepancias, permisividad e ignorancia de los progenitores en la crianza de sus hijos; la frialdad de la pareja que los puede llevar a una separación absoluta; el aislamiento emocional de los hijos producto del bombardeo tecnológico; inseguridad en el empleo y el costo de la vida, que no cesa su aumento. Así como hay familias disfuncionales, también las hay funcionales; otras tratan de funcionar buscando ayuda terapéutica.

En nuestro país, el 63% de las agresiones físicas contra las mujeres ocurren en el hogar y apenas se denuncia una tercera parte de los casos. Generalmente son mujeres de escasos recursos, las que, con mayor frecuencia revelan a las autoridades los ataques a que son sometidas, algunas reciben tratamiento y otras perdonan a su maltratador por ignorancia o simplemente por la manutención mensual.

Otro componente es el incremento en el índice de suicidios y autolesiones en niños, adolescentes y jóvenes. Al sentirse agobiados son más propensos a adquirir hábitos peligrosos, como el fumar, beber y consumir estupefacientes.

Hay un fenómeno social conocido como aislamiento social grave. Afecta principalmente a los adolescentes, que sufren de fobia social, trastorno de personalidad por evitación y timidez extrema. Su aislamiento consiste en el uso indiscriminado del celular, Ipad, tablet, computadora y videojuegos. Sin límites, comprobado está su nivel adictivo.

Otro aspecto a señalar y que lesiona la formación educativa y cultural de los niños, adolescentes y jóvenes son los programas en los canales locales de la televisión, cargados de vulgaridad, irrespeto, malas maneras, trivialidades y lenguaje banal y ordinario. Exceptuando FETV Canal 5. Esa vulgaridad es a toda hora. Que no vengan con la excusa de que cambie el canal o que el siguiente programa es apto o no para niños y adolescentes. ¿Autorregulación? Me pregunto si los dueños de los canales locales de televisión tienen familia.

La falta de vivencias y educación, aunados a los problemas de hoy, con una juventud apática e indiferente; y la falta de interés en las situaciones más elementales dentro del hogar, son el instrumento eficaz de deshumanización y despersonalización de una nación. Máxime si la gestión gubernamental refleja una política económica, jurídica y de seguridad negligente y deficiente, la corrupción galopante en nuestras instituciones públicas, de servidores públicos y empresarios inescrupulosos acabando con las esperanzas de una mejor calidad de vida de un pueblo, elementos susceptibles para el desempleo, la pobreza y las transgresiones, realidades penosas que se agravan aún más si dentro del hogar subsisten factores psicosociales como el antagonismo, devaluaciones de la misma persona, soledad, engaño y dolor.

Otro asunto es la violencia generalizada. La gente se arma más para matar. Con el deseo de llenar un vacío interno, los hombres y mujeres se llenan de alcohol, drogas y desenfreno, elementos que generan un bajo estado de ánimo, pérdida de interés por las cosas más elementales y la dificultad para disfrutar de eventos que despiertan alegría.

En cualquier caso, he de destacar que la familia no se escoge, es una necesidad.

Es la célula de la sociedad humana, y como tal es un sistema vivo, ligado e intercomunicado al sistema de salud pública, escolar, de la iglesia y el gobierno. De esta nacen los ciudadanos y estos encuentran aquí los principios de las virtudes sociales como la justicia, el respeto y la verdad. Estos principios son el alma de la vida y del desarrollo de la sociedad misma.

Queda claro que es una obligación irrenunciable que los padres estén conscientes de esto. Panamá necesita de niños, jóvenes y adultos bien formados y educados con un profundo sentido humano y espiritual. Solo así podremos tener el mundo que anhelamos y queremos ver y sentir. De este modo, el entorno familiar tendría un efecto favorable en nuestro país.

La Jornada Mundial de la Juventud, a celebrarse por una semana en nuestro país, es una ventana para jóvenes de todas partes del mundo sin distingo de raza, sexo o religión. Evento que todo joven debe aprovechar para intercambiar ideas de cómo enfrentarse a las adversidades que da la vida y que muchas veces la criatura se siente discriminada, rechazada e incomprendida. Ese encuentro les permitirá convivir para compartir y reflexionar sobre temas importantes para el pleno desarrollo integral de la vida humana.

La autora es psicóloga clínica

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