Asesoré al Meduca en orientación después de 15 años de ausencia iniciando campañas educativas masivas, por televisión y radio. Incluso los periódicos hacían eco. A los niños de las escuelas públicas se les “prestaba” libros; con el compromiso de devolverlos, para que el estudiante, que pasaba a ese grado, lo utilizara.
La promo decía: ”Un libro es como una flor”… Al final, un niño mayor, se lo pasaba al menor, que decía: “prometo cuidarlo bien”. Realicé muchas otras campañas, como los censos, etc...
En algunas ciudades de América, hay campañas públicas promoviendo conductas adecuadas de convivencia. Desde caminar por las aceras, no por las calle, por lo que vemos atropellos constantes. Extrañas colisiones de autos y camiones, por el desorden al manejar y descortesía de ceder el paso.
Obscenidades porque freno para que pase la joven madre humilde, con dos niños con mochilas, camino a la escuela. Que se intoxiquen con el cortisol que produce su cerebro por la furia. “Que pasen la gallina y los pollitos”, pienso la frase de inteligencia emocional: “Yo a ti te quito el poder”. Y nada me afecta.
Ayudar a bajar del bus a los ancianos, señoras y discapacitados; respetar la luz verde y no tirarse a cruzar. Dar gracias, buenos días, tardes o noches. Evitar gastar en lo que no necesitas, auto regulación en el trago y la comida.
Evitar comer en lugares poco higiénicos. Ética humana, en el respeto a los derechos de los demás, de estar sanos, de tener un trato y salario digno, una vivienda, seguridad de que no te asalten y expresarte con respeto y recomendaciones.
El Ministerio de Gobierno tiene una norma que no se utiliza, la cual insta a los medios de comunicación a que otorguen espacios para campañas, de educación masiva. Imitemos a las capitales, que educan a sus habitantes para ser mejores personas, “internalicemos” que ya no vivimos en un gran pueblo, sino en una gran ciudad.
El autor es psicólogo, docente y escritor.
