PATRIA

Educarnos para trascender

Noviembre es un mes crucial en la historia patria. Conmemoramos a nivel nacional una serie de sucesos y circunstancias: había grupos que no se sentían representados. Abundaban demandas no atendidas. El rejuego de poder por la ruta Transístmica y por ende, por la ruta del Canal de Panamá, además de los diferentes intentos para ser un territorio autónomo y soberano, devino en el 3 de noviembre como colofón histórico de factores políticos, económicos y estratégicos.

Después de 116 años, las demandas sociales y económicas siguen siendo la gran deuda. Con una ruta estratégica, somos un centro de convergencia comercial, financiero y cultural. Además, Panamá ocupa los primeros lugares en América Latina, en cuanto a crecimiento económico desde hace una década .

Si bien es cierto que hay muchos motivos para sentirnos orgullosos de los logros alcanzados en 116 años, tenemos una deuda importante.

Es elemental para un país que se enrumba al desarrollo, tener como motor un pilar fundamental, catalizador del desarrollo. La educación es aquel instrumento que permite a las personas, explotar ese potencial, aspirar a mejores condiciones, a aportar a una nación en diferentes ámbitos productivos. Pensemos en esos miles de estudiantes que para estas fechas se sienten alegres por llevar una cinta tricolor, por desfilar, por representar a un centro educativo, por tocar un instrumento con aquellas marchas que fueron compuestas en un momento donde el orgullo patrio rebasaba las venas del autor.

Es impostergable asegurar que no haya educación de primera, segunda y tercera calidad. Todos los niños, niñas jóvenes, desde Punta Burica a Cabo Tiburón, merecen contar con las condiciones dignas para ejercer su derecho a una educación inclusiva con calidad y equidad.

Ese orgullo patrio del que nos llenamos cada Noviembre, debe ser un llamado de atención a todos los estudiantes, padres de familia, docentes y a la comunidad en general a colaborar y exigir una educación que todos los panameños nos merecemos.

Una educación de excelencia permite mejorar nuestro indicadores económicos y de desarrollo humano. En el último informe del Foro Económico Mundial apenas nos destacamos en la infraestructura que tiene el país, la salud, ubicándonos como tercero en la región, y , tristemente, en sexto lugar en educación y habilidades.

El compromiso es por Panamá y nuestros niños y niñas. El llamado es aportar al logro de los objetivos de desarrollo sostenible la educación es el camino, es también nuestra bandera.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación 

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