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EDUCACIóN

Escuelas y sentido crítico

La educación en Panamá está viviendo uno de los momentos más críticos en su historia, ya que en el presupuesto nacional para 2018 se contempló un 10.9% para esta área (lo que representa 2 mil 556.6 millones de dólares) y del cual no se vislumbra ni un dólar para una reforma educativa, que es necesaria urgentemente. Lo que sí está presupuestado son subsidios en educación, como lo es la beca universal (185.9 millones de dólares).

Actualmente, Panamá se encuentra en el puesto número 96 del ranking mundial en educación según el World Economic Fórum, y sin ningún programa, plan o reforma educativa que impulse al país a subir escalafones en este rubro. Si vemos los primeros países de este estudio, como lo son Suiza (realiza un gasto de $16 mil al año por estudiante), Singapur (más de la mitad de la población tiene estudios universitarios) y Finlandia (todas las escuelas son financiadas por el Estado, tienen los mismos objetivos y no hay competitividad entre ellas, los maestros son seleccionados del 10% de los mejores titulados del país), todos estos países tienen un factor en común y es el desarrollo del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es un proceso que propone al estudiante que tenga que analizar, entender o evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos que pretenden interpretar y representar el mundo. Hoy en día no es solicitado en el ámbito laboral que se tenga el conocimiento de memoria, sino que la persona lo sepa comprender, interpretar y aplicar una vez repasado el conocimiento. Ya que hoy, en día la información, está al alcance de un clic, ¿por qué les seguimos exigiendo a nuestros estudiantes que repitan las lecciones que impartimos? ¿Por qué no les exigimos que, en vez de repetir la lección, nos expliquen cómo lo usarán en su día a día? ¿Por qué, a pesar de que sabemos que aprendimos bajo un esquema erróneo, les seguimos exigiendo los mismos resultados que nos exigieron a nosotros?

Uno de los primeros pilares que debe cambiar en la educación panameña es el educador. No me refiero a cambiarlos y traer unos nuevos, sino con estos trabajar y cambiar el paradigma de la educación panameña. ¿Y por qué no ser pioneros en la educación en Latinoamérica? Económicamente podemos hacerlo, si se destina el 16.8% del presupuesto nacional en servicios financieros, ¿no es mejor inversión la educación del país? Se puede proponer el 5% del ingreso nacional en un plan integral para la reforma educativa, que abarque todas las falencias del sistema y que busque impulsar a Panamá como primera en la región.

El autor es ingeniero


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