Esta palabra que es casi un trabalenguas viene a la mente cuando pensamos en nuestra Asamblea Nacional de diputados, pero no vayamos a creer que es para describir a la minoría de diputados maleantes que hoy la controlan; no, amigos lectores… es lo contrario. Es lo que esos diputados piensan que han logrado hacer con nosotros, ¡quienes los elegimos! Ellos vociferan, gritan, gesticulan, intimidan, mienten sin medida… y presentan proyectos sin pie ni cabeza totalmente contrarios al Plan de Gobierno de su propio Presidente… y se ríen , se burlan, se carcajean y enpavoneados nos dicen “¡duélale a quien le duela!” y sandeces iguales.
Sí, están dedicados a la estupidización de sus electores todos los días de Dios… y lo peor es que se sienten que lo están logrando con éxito. Tienen a su Presidente aguantando sus golpes en silencio, lo cual confunde, porque no sabemos si las locuras que dicen y hacen son inventos de ellos o representan la posición de su partido o del gobierno. Tienen a muchos altos funcionarios contra las cuerdas cada vez que por obligación tienen que asistir a la Asamblea y aguantarse sus insultos sin poder – por decencia – reaccionar. Se han tomado la agenda mediática del país a punta de gritos e insultos, haciendo ver que ellos (que son tan solo un puñado) son “los que mandan” en el país, no el Presidente. Los diputados nuevos del partido de gobierno (que son más) se van con ellos porque es la única presión que reciben. Se dieron el lujo de poner una “puerta giratoria” en su edificio para que todos esos diputados que el pueblo rechazó el día de las elecciones pasaran por esa puerta giratoria y volvieran a emplearse en la Asamblea como “asesores” y que los votantes “se la aguanten”… “¿ y qué?” Si sienten que ya han logrado la “estupidización” de los votantes, quienes parece que nos aguantamos todo lo que ellos les de la gana tirarnos, a nosotros los ciudadanos… y a los que elegimos para ocupar el palacio presidencial.
Tal pareciera como que lo de ellos hace metástasis. El mayor ejemplo está en la justicia, en la que tres jueces del SPA, interinos, y con relación con el reo, lo declaran “no culpable”, haciendo caso omiso de las decisiones de la Corte Suprema de Justicia, donde el proyecto de casación presentado por víctimas, caerá en manos de tres suplentes… y todos sabemos hacia dónde apunta eso en nuestro país.
Reitero lo antes dicho: los ciudadanos estamos frente a una criminalidad profundamente corrupta. Hoy, dos de las tres patas que sostienen la democracia (legislativa y judicial) están podridas y por caerse. ¡El país corre peligro!
O caemos en la “estupidización” donde nos quiere la criminalidad corrupta, o luchamos como ciudadanos a tiempo completo y les comprobamos que de estúpidos no tenemos ni un pelo.
Como primer punto, Presidente: esos cinco magistrados que usted tiene que nombrar tienen que crear la justicia que hoy no es más que un simulacro . Hay que entrevistarlos desde los zapatos hacia arriba. Tienen que reconstruír el sistema judicial …y en cuanto al Legislativo, respetando la separación de poderes, ponga orden señor Presidente. ¡Gobierne, señor Presidente! ¡Que se sienta el liderazgo de su legítimo mandato popular!
Nosotros los ciudadanos sabremos dónde ubicarnos en su lucha por un país legítimamente democrático y justo.
El autor es fundador del diario La Prensa