VALORES CíVICOS

Ética electoral ciudadana

Entre banderas y gritos, propuestas y debates, el ambiente político nacional está en un momento de gran importancia, estamos a la puerta de la escogencia del nuevo mandatario para el próximo quinquenio y todos los panameños al ejercer su derecho al sufragio serán responsables de su designación.

La contienda electoral debe ser una fiesta en la cual todos debemos mantener nuestro más alto nivel de civismo y de valores ciudadanos. No permitamos que se vicie nuestra conciencia con dádivas y ofrendas efímeras de candidatos poco versados cuyo argumento de convicción para aspirar a un cargo electoral es brindar bolsas de comida, bloques, techos, y hasta una plaza de empleo una vez ganen (y, ¿si no ganan?), en vez de proponer cambios efectivos en beneficio de la colectividad.

Más que ayudarnos personalmente, destruyen los cimientos colectivos que son el norte de la propuesta de un candidato, al enfocar su postura frente a las problemáticas reales como la falta de agua, la recolección de la basura, los grandes problemas de salud, vivienda y educación, la falta de empleo, los altos índices de delincuencia, la falta de instalaciones deportivas, etc. Por ello recomendamos analizar las propuestas de los candidatos y escojamos la que más beneficios brinde a nuestro país.

No cabe duda que la escogencia de los candidatos a presidente y demás puestos de elección popular fue realizada en un proceso transparente de elecciones primarias efectivamente fiscalizados por el Tribunal Electoral, lo que dio lugar al primer paso en esta carrera rumbo a la silla presidencial. Posteriormente se realizaron diálogos y conversaciones tratando de afinar detalles en cuanto a propuestas y consolidar alianzas que beneficien tanto a los partidos, como al país. Por último, se están despejando las nóminas respectivas y al parecer estamos listos para que se inicien los respectivos revuelos políticos característicos al acercarse la fecha tope para las elecciones nacionales.

Hagamos un enérgico llamado de atención a la cordura, a la tolerancia y al respeto de las diversas ideologías políticas. Vivamos nuestra democracia y acariciémosla con fervor y no permitamos que la violencia interrumpa el Estado de derecho por nada del mundo, que no se empañe nuestra virtud de nación pacífica.

Nunca volveremos a vivir en este país “una dictadura”, que jamás en las calles este pueblo luche por recobrar su libertad. Gocemos nuestra democracia…

La autora es ingeniera naval y catedrática universitaria UMIP

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