Este año ha sido especialmente maravilloso, pues palpamos un fervor extraordinario de patria por parte de nuestra ciudadanía. No sé si sería por la cercanía del dramático gol de Román que nos llevará a Rusia, o los éxitos del Canal ampliado, ambas situaciones en que nos sentimos como uno, sintiendo profundamente el palpitar de nuestro corazón panameño. Por alguna de estas u otras razones sentimos todos nuestra historia de éxitos y por allí nos reencontramos con nuestro espíritu nacional de panameños.
Lo cierto es que todos los creativos del país produjeron piezas que reforzaron con fuerza y emoción lo que todos sentíamos vibrar en nuestro ser. Todos los medios de comunicación produjeron piezas sobre la patria, la bandera, y sobre nuestra gente, que producían lágrimas de orgullo patrio.
Las cuñas publicitarias de las empresas lograron lo mismo, cada una más espectacular que la otra: Collins, El Machetazo, Titán, Balboa y muchas, muchas más, que nos hacían palpitar con orgullo. Ver a Román, nuestro héroe deportivo nacional, como abanderado el día 3 de noviembre, y a la Banda Republicana, que cumplía 150 años de persistente trabajo para la nación, como abanderada del 4 de noviembre.
Los desfiles de los muchachos en las ciudades de todo el país fueron especialmente lucidos, y los que más emoción produjeron fueron los niños campesinos e indígenas sin zapatos en la montaña o embarcados en cayucos, con poca o ninguna audiencia, pero llevando la tricolor con orgullo de patria.
No se podía ver estas filmaciones sin llorar abiertamente, sabiendo que somos un pueblo privilegiado por haber nacido en esta tierra de Dios.
¡Y los artistas! Rubén simplemente repetía su Patria, que se ha convertido –por la fuerza de las emociones que despierta– en nuestro segundo himno nacional.
Erika Ender, esa maravillosa y exitosa panameña, grabó un especial de su emotiva y humana canción Volver. Para los que en alguna ocasión en nuestra vida fuimos arrancados a la fuerza de nuestra tierra, esta palabra “volver” se convirtió también en un himno.
En todo este fervor y emociones de orgullo patrio se reiteraban una y otra vez en nuestro cerebro y en el palpitar de nuestro corazón varios símbolos únicos de nuestro Panamá. Nuestra bandera –la querida tricolor– es sin duda, por su sencillez y profundo significado, la bandera más hermosa entre todas las que existen en el mundo. ¡No hay otra que se le acerque!
Nuestra pollera es también el traje típico más hermoso que existe en el planeta… y he visto muchísimos.
No conozco el nombre de la escuela, pero hubo un video de una marcha con empolleradas blancas y sus compañeros montunos que fue simplemente espectacular. Al iniciar su baile las empolleradas parecían mariposas blancas. Mi abrazo a estos muchachos por su creatividad y belleza coreográfica.
Todos tuvimos más tiempo para saborear las significativas e impactantes letras de nuestro himno nacional, tan válidas hoy como hace 114 años. Ni hablar de las palabras de nuestro poeta Ricardo Miró: “Oh patria tan pequeña…”. ¡No hay ningunas más significativamente bellas!
¿Nada que criticar? ¡Por supuesto que sí! No hay derecho que el desfile del 3 en el Casco Antiguo haya iniciado dos horas tarde, y entonces, dos horas de desfile de estamentos de seguridad, dejando a los jóvenes (razón primaria del desfile) esperando a pleno sol de 7:30 a.m. a 2:00 p.m. para iniciar. Ministerio de Educación: ¡Urge arreglar esto de una vez por todas! Sin embargo, y por otra parte, hay que felicitar a la Fuerza de Tarea Conjunta por su exitosa labor de cuidarnos durante los días patrios.
Pero, volviendo al fervor de patria que demostramos todos este año, con ese amor que tenemos por nuestra tierra, no es posible pensar que no lo demostremos como ciudadanos para resolver nuestros problemas de justicia (la de las leyes aplicadas con propósito de impunidad) y la inaceptable brecha social que es contraria a nuestra realidad de país rico.
Mucho nos queda por hacer por esta nación que tanto queremos.
¡Adelante la pica y la pala, hermanos en la nacionalidad!
El autor es fundador del diario La Prensa.
