El desabastecimiento es un gran problema de salud ampliamente debatido en los foros o mesas de salud, y aparentemente no hay ninguna señal de que veremos respuestas a corto plazo.
El plan de compras por tres años parece comprometer a los proveedores a tener los medicamentos, pero las experiencias de años y leyes anteriores parecen no augurar tan buen escenario, ya que nuestra cultura de juega vivo lleva a mantener los desabastecimientos por las no entregas oportunas de estos, a pesar de las licitaciones.
Hoy día tenemos un gran desabastecimiento en las instalaciones de salud del Minsa y de la CSS, y esto conlleva un gran problema para los médicos, que no sabemos qué recetar, porque lo común es el no hay; por otro lado, el paciente que no tiene dinero para comprarlos en la privada y nos solicitan “recetarle otro para lo mismo, pero que la tenga la farmacia” y muchas veces hay que hacer el cambio del medicamento.
Hasta este punto no parece haber mayor problema, porque cambiaré el medicamento, pero no todos los médicos hacen esto, y tampoco es lo ideal.
El desabastecimiento de un antihipertensivo, por ejemplo, se le dice al paciente que si no hay, debe comprarlo, el paciente simplemente llega a la ventanilla de la farmacia y se le comunica que “no hay” y deja de tomarlo porque no se siente nada en su salud, y al cabo de unos meses, aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cerebrovascular por un incremento asintomático de la presión. Si esto ocurre, será un inquilino más de uno de nuestros nosocomios o funerarias.
Realizamos un procedimiento ambulatorio que necesitamos recetarle un antibiótico al paciente y encontramos que no tenemos ninguno en el centro de salud para adultos, se le receta a la privada, pero el paciente no lo compra y tenemos una infección, por lo que necesita ser hospitalizado y ser manejado con antibióticos más caros, además del costo de la estancia hospitalaria.
Encontramos entonces que este problema administrativo se traduce en cargas económicas para el sistema de salud y para el deterioro a la salud de los pacientes. Podemos concluir que en estos momentos nuestro sistema de salud es un caos en lo que respecta a los medicamentos y otros aspectos, y se ha convertido en un riesgo para los usuarios.
El autor es médico.

