El 31 de agosto de 1945, cuando se vivía el final de la Segunda Guerra y en Panamá la Asamblea Constituyente elaboraba la que vino a ser la Constitución de 1946, los periódicos de Panamá informaban que el 30 de agosto de ese año había fallecido el expresidente Florencio Harmodio Arosemena en un hospital de Nueva York, luego de una larga enfermedad.
El gobierno del presidente Enrique Jiménez emitió un decreto de duelo nacional para rendirle honores, pero el decreto quedó sin efecto, atendiendo solicitud de la familia del expresidente, quien no quería que el Gobierno le rindiera honores cuando falleciera.
El cruento golpe de Estado del 2 de enero de 1931 que interrumpió su período presidencial lo dejó marcado y prefirió alejarse para siempre de la vida política. 72 años después, su presencia sigue entre nosotros a través de las imponentes edificaciones que construyó antes de ser presidente de la República (Teatro Nacional, Palacio Municipal, Instituto Nacional, Embajada de España, entre otras) y porque su historia representa un antes y un después en la historia política nacional.
A pesar de que nunca tuvo afición por la política, fue escogido candidato presidencial en 1928 debido a su gran prestigio personal. Su período presidencial tuvo grandes tropiezos a causa de la Gran Depresión de 1929, que arruinó la economía nacional y a una tenaz oposición. Ese ambiente de incomprensiones fue creando las condiciones para las acciones violentas que dieron fin a su gobierno.
Su historia personal es digna para ser estudiada por todos aquellos jóvenes que sueñan con superarse. En 1883, a los 11 años, Florencio Harmodio viajó a Europa a continuar sus estudios en una época en la que los viajes trasatlánticos se hacían en condiciones peligrosas, ya que eran barcos de vapor sin seguridad alguna y los accidentes no eran extraños. Solo recordemos el naufragio en el que falleció el ingeniero Pedro J. Sosa cuando colisionó la nave La Bourgogne en medio de la espesa niebla del Atlántico.
Florencio Harmodio Arosemena fue un estudiante destacado y se graduó de ingeniero civil en universidades de Alemania y Suiza con alto nivel académico, junto a condiscípulos como Albert Einstein, con quien entabló una amistad que perduró toda su vida.
La vida y obra del ingeniero Florencio Harmodio Arosemena y otros destacados ingenieros panameños debieran darse a conocer por nuestras facultades de ingeniería civil mediante la creación de una asignatura dedicada exclusivamente a la historia de la ingeniería en Panamá. Serviría de modelo e inspiración para los estudiantes panameños. Como bien puso de relieve el célebre filósofo español Ortega y Gasset, las personas están formadas por el sujeto y el mundo en el que les toca vivir.
A Florencio Harmodio Arosemena el mundo de la política le planteó una circunstancia que le resultó insalvable y trastocó una brillante trayectoria. 72 años después, su vida sigue siendo una historia que Panamá no debe olvidar.
El autor es ingeniero civil