SALUD

Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos

Recientemente, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la sociedad civil, con el apoyo del Sistema de Naciones Unidas, llevaron a cabo un ejercicio que les permitió priorizar 85 de las 169 metas planteadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que facilitará el camino para conquistar los desafíos que tenemos como país.

En ese contexto, felicito la iniciativa del gobierno, y hago propicia la ocasión para reiterar la necesidad de redoblar el esfuerzo en “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades (el ODS 3)”. Condición necesaria e indispensable para erradicar la pobreza, asegurar la sostenibilidad del desarrollo económico y reducir la enorme desigualdad existente en nuestro país.

Aunque hemos alcanzado muchos logros, también mostramos malos resultados y tendencias negativas que hay que corregir, capitalizando las experiencias y fortaleciendo la participación de la sociedad en el cuidado de la salud. Para poner en contexto mi afirmación, observemos la situación de algunas de las metas propuestas en el ODS sobre salud para 2030.

Aunque nuestros promedios nacionales muestran que hemos cumplido y podemos mantener los avances en la reducción de la mortalidad materna, las muertes neonatales, y de niños menores de cinco años (Metas 3.1 y 3.2), lo cierto es que estos logros no son parejos en todo el territorio nacional, y ocultan enormes diferencias entre provincias y comarcas, como consecuencia de la gran desigualdad que nos caracteriza y la pobreza que genera esta. Además, las principales causas de muerte son en su mayoría evitables, directamente relacionadas con los determinantes sociales, y en muchos casos ha limitado el acceso de las mujeres y niños a los servicios de salud de calidad que necesitan.

No hemos avanzado en poner fin a la epidemia del sida (Meta 3.3), pues la enfermedad se ha mantenido en ascenso durante los últimos años, y llegó en 2017 a más de 25,000 personas que viven con el VIH, y causa cada año un promedio de 500 muertes.

Nuestro principal reto es la reducción de la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles -ENT- (Meta 3.4). Las ENT son responsables del 70% de las muertes en el país. A pesar de los esfuerzos, cada año fallecen alrededor de 10,000 personas por enfermedades circulatorias, tumores y diabetes mellitus, y la tendencia es al aumento. Estas tres enfermedades crónicas no transmisibles están relacionadas en forma directa con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud, y con la insuficiente capacidad de nuestro sistema público de salud para la promoción de la salud, prevención y tratamiento oportuno y apropiado.

Nuestros problemas siguen con la incapacidad demostrada (sociedad y gobierno) de reducir el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tránsito (Meta 3.6). Cada año más de 400 personas fallecen en accidentes de tránsito, y cerca de 13,000 resultan heridas.

Tampoco avanzamos en garantizar servicios de planificación de la familia, información y educación (Meta 3.7), pues el embarazo en adolescentes mantiene una clara tendencia al ascenso, llegando a cerca de 120,000 embarazos en los últimos 10 años, y esto pone en grave riesgo y trunca el futuro de miles de jovencitas cada año.

Finalmente, insisto en que para garantizar la sostenibilidad de los logros del ODS sobre salud (Meta 3.8), el país necesita un sistema público integrado de salud, que desarrolle un modelo de atención integral basado en la APS y el abordaje de los determinantes sociales de la salud. Para ayudarnos contamos con la propuesta que nos hizo la Mesa de Diálogo para la Salud en su informe titulado “Propuesta para transformar y mejorar el sistema público de salud”.

Hago votos porque las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible sobre Salud sean una prioridad para las nuevas autoridades que elegiremos el próximo mes de mayo, así como para la población en general. No menos importante será superar dos elementos de contexto que impiden nuestro desarrollo pleno y limitan los avances en el logro del ODS sobre salud: la profunda desigualdad que nos caracteriza, generada por un modelo económico que beneficia principalmente a una pequeña parte de la población, en perjuicio reconocido de nuestras comarcas, provincias más pobres y parte de la población que vive hacinada en los distritos y corregimientos más pobres de las principales provincias, y acabar con el clientelismo político y la corrupción impune, mediante la aplicación efectiva de la justicia y la recuperación de nuestros valores éticos y morales.

El autor es ciudadano

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