Donald Trump y los republicanos han logrado su primera victoria legislativa importante en Estados Unidos (EU). El Partido Republicano, que pregona la competencia fiscal, la eliminación de la burocracia estatal, la no intervención del Estado en los asuntos de sus ciudadanos y la eliminación de los subsidios, ha pasado una reforma que -no solo afectará positivamente a las empresas y a los ciudadanos norteamericanos- sino también potencialmente al resto del mundo.
Panamá debería estar pendiente de cómo reaccionarán los cobardes e hipócritas de la OCDE y de los países de la Unión Europea, como Francia, que insisten en acabar con la plataforma de servicios de nuestro país ahora que EU –que ha hecho caso omiso a los estándares de la OCDE– pretende atraer inversiones a su país con una baja de impuestos corporativos de casi el 40%, y creando incentivos para que la plata de las multinacionales norteamericanas –que está depositada en los paraísos fiscales de Holanda, Irlanda y Luxemburgo, entre otros– regrese a su país natal.
Veremos si los franceses y los jefes de la OCDE se atreven a insultar y amenazar a la potencia militar y económica más grande del mundo, por abrazar la competencia fiscal agresivamente, como hacen con Panamá y las islas caribeñas, que buscan abrirse en la economía global ofreciendo servicios legales y financieros legítimos y necesarios para el comercio global.
El que soba aquí pega cara, decían en el Colegio Javier. Les llegó el momento de la verdad a los europeos: ¿qué harán ahora que Trump pasó su agresiva reforma fiscal?
La reportera Natalie Sherman, de la BBC, tituló su artículo, del día 19 de diciembre de 2017, ¿Generará Trump una guerra de impuestos? EU está por iniciar una guerra internacional de impuestos al recortar su tasa corporativa y reestructurar su tratamiento (fiscal) a las multinacionales. Lo que la señorita Sherman llama guerra de impuestos no es más que la competencia fiscal que realizan los países para atraer inversiones y generar riqueza y empleomanía.
Es lo que ha hecho Panamá exitosamente y que la OCDE pretende que eliminemos en el corto plazo (SEM, Ciudad del Saber, Agencia Panamá Pacífico, etc.) ante la amenaza de incluirnos en su lista negra de países. Otra lista más, qué pereza. La verdad es que deberían amenazarnos con algo más tangible que sus “listitas”. Seguro que su lista no incluirá a EU (Delaware, Nevada) ni países europeos, como Andorra o las dependencias británicas como Gibraltar o Guernsey.
El término guerra de impuestos tiene una connotación sumamente negativa, lo que demuestra que la reportera Sherman no ha leído a Milton Freedman, el economista y premio Nobel más importante que haya caminado la Tierra después de Adam Smith, y que ha dicho en repetidas ocasiones que la competencia fiscal es buena, pues obliga a los Estados a ser más “flacos” y eficientes al recibir menos ingresos –vía los impuestos de los contribuyentes– al erario.
El profesor Reuven Avi-Yonah, citado en ese mismo artículo, de la prestigiosa Universidad de Michigan, sí lo entiende y predice que otros países considerarán bajar su tasa de impuesto para poder mantenerse competitivos.
Adicionalmente a la rebaja de la tasa corporativa sobre la renta, la reforma fiscal norteamericana permite que las empresas estadounidenses deduzcan sus ingresos por exportaciones bajando, efectivamente, su tasa de exportación al 13%. Esto debe ser visto a todas luces por la OMC como un subsidio ilegal. Además, el nuevo plan aumenta la carga fiscal a las subsidiarias norteamericanas que hacen pagos a firmas extranjeras, lo que preocupa al gobierno de Angela Merkel. “Esperaría que otros países se sientan afectados por estas medidas”, dice el abogado Rosenbloom, de la firma de abogados norteamericana Caplin & Drysdale. No jodas. ¿La pregunta es? ¿Qué harán? Esta es una guerra (la fiscal) que sí me interesa ver empezar.
Gracias por leer mis artículos que solo buscan defender a Panamá y elevar la autoestima de un gran país, como es el nuestro, pero al que nos encanta atacar internamente como si fuéramos una cueva de maleantes.
Me rehúso a pensar así de mi patria y también me rehúso a que burócratas europeos de quinta categoría –sin mayor interés que el propio– nos digan cómo manejar nuestra economía. Si supieran tanto como creen no estarían estancados económicamente desde hace una década. Me despido citando el proverbio árabe: “Me sentaré a la puerta de mi casa para ver pasar el cadáver de mi enemigo”.
¡Felices fiestas!
El autor es abogado
