RELACIONES INTERNACIONALES

Hablar de política, y no de aftosa

En abril de 1987, siendo ministro de Agricultura (MIDA), cuando ya eran tensas las relaciones del Gobierno Nacional, controlado por el general Manuel Antonio Noriega, como jefe de las Fuerzas de Defensa, y Estados Unidos, fui invitado para una reunión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en Washington DC, junto a los países centroamericanos, del Caribe, México, Estados Unidos y Canadá, todos libres en esa época y hasta el momento de la contagiosa y temible fiebre aftosa del ganado. Desde la década de 1950, nuestro país ha sido la barrera geográfica entre los países aftosos de Suramérica y los del norte libres.

John Maisto, ministro consejero de la embajada de EU en nuestro país en esa época, con quienes coordinábamos acciones conjuntas de la Comisión Panamá-Estados Unidos para el control de la fiebre aftosa (Copfa) entre Chepo y la provincia de Darién y la comarca Guna Yala, como igual ocurre actualmente por Copeg (Comisión Panamá -Estados Unidos para el control del Gusano Barrenador) y Oirsa, me sugirió aprovechar la visita a la OPS para también ir al USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) para revisar temas de interés sobre vigilancia epidemiológica y cuarentenarios que eran muy estrictos y causaban gran daño económico y sacrificio a los habitantes de esta región, que representa el 30% aproximadamente del territorio nacional. Por estar prohibida en gran parte la cría de bovinos y suinos y donde lo podrían hacer, no se podían trasladar al resto del país estos animales por razones cuarentenarias, causando grandes afectaciones económicas a estos panameños.

La reunión, presidida por el subsecretario encargado del tema y más de 15 técnicos, se dio con formalidad, logrando muchos acuerdos beneficiosos a nuestro país, aplicados posteriormente y que se encuentran vigentes, que nos han permitido seguir libres de este temible virus. En la reunión me acompañó el médico veterinario Jaime Medrano, contraparte panameña en Copfa en ese momento.

Estando en la reunión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) me contactó el embajador de nuestro país en Washington DC, Dominador Kaiser Bazán, para informarme que del Departamento de Estado me invitaban a una reunión para conversar sobre la situación política panameña, en virtud de que ostentaba el cargo de segundo subsecretario del CEN del PRD. Le comuniqué al embajador que debería solicitar autorización al presidente de la República, Eric Arturo Delvalle, mi jefe inmediato, ya que la reunión sería sobre un tema muy diferente al cual había viajado a Washington DC. Fue inútil contactarlo telefónicamente (no existía el celular). Como alternativa, llamé a su casa al Dr. Rómulo Escobar Bethancourt, presidente del PRD, le expuse los motivos de la llamada y me contestó: “acepta la invitación, te harán muchas preguntas que estoy seguro estás en capacidad de contestar atinadamente, es un método que desarrollan y conozco, le informaré al presidente”.

Siendo las 9 a.m. del día siguiente, me recogió en el hotel un vehículo de nuestra embajada y un oficial de protocolo. En el trayecto a la reunión pude admirar los tulipanes floreados en las áreas adyacentes a la Casa Blanca, íconos de la primavera en la capital de la diplomacia del mundo. En la entrada principal del Departamento de Estado esperaba el subsecretario de Estado, Elliots Abrams, su asistente, Williams Walker, y dos funcionarios más. Mientras caminaba al encuentro y saludaba a los anfitriones, de la emoción por tan alta distinción lloré y recordé a mis padres: José María y Ana María, mis hermanos: Héctor, Hernán, Hermes e Hildebrando. Igualmente a mi esposa María del Pilar Grimaldo Céspedes, a mis hijos: Hirisnel Antonio (6 años), Fernando Miguel (4 años ) Rita Isabel, mi hija nació al año siguiente. Pensé y comparé ese momento con la humilde casa de quincha donde nacimos y vivimos en El Cristo de Aguadulce, y el majestuoso complejo arquitectónico en el que me encontraba y no podía creerlo, igual el protocolo y atención, por ser solo un funcionario de alto nivel del Gobierno Nacional en ese momento.

Al instalarnos en las amplias oficinas del subsecretario Abrams (el secretario de Estado era George Shultz y el presidente el republicano Ronald Reagan), él dio inicio al conversatorio preguntando: “Señor ministro, ¿qué hace en Washington?”, respondí que estaba en una reunión sobre fiebre aftosa en la OPS. Respondió: “En esta oficina hablaremos de política y no de fiebre aftosa”. Con respetuosas preguntas y comentarios y mis humildes respuestas pasamos 90 minutos, incluyendo una rápida visita al Panama's Desk, la oficina especializada en nuestro istmo. En esa invitación al Departamento de Estado corroboré lo importantes que somos para Estados Unidos como país de tránsito para sus intereses en la región y el resto del mundo.

El autor es exministro del MIDA, exlegislador de la República y consultor agropecuario.

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