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DESARROLLO EDUCATIVO

Hagamos patria en las escuelas

Crecí escuchando las heroicas historias de mi abuelo, un educador luchador y abnegado, que dedicó su vida a los estudiantes del campo. “La mejor época de mi vida”, decía.

Fue maestro rural. Hoy, 60 años más tarde, en el país con mayor desarrollo económico de la región, estas historias se repiten.

Sigo escuchando anécdotas de maestros en zonas de difícil acceso que se entregan a su profesión. Continúo leyendo noticias de maestros y alumnos que pagan con su vida, sus deseos de superación. Como sociedad, debemos asegurarnos de que todas las escuelas tengan accesos dignos y seguros y que los estudiantes puedan ejercer el derecho de educarse con inclusión y calidad.

Pasan los años y nos roban el futuro. Cada profesor que parte se lleva la esperanza de un estudiante de tener un mejor porvenir. Cuando perdemos a un alumno, no sabemos si nos roban al primer panameño premio Nobel, o a los ingenieros que harán la próxima expansión del Canal. Es una tragedia perder a talentosos alumnos que dejan su vida en caminos que no conducen a la esperanza sino, a la muerte.

Mientras no ganemos la batalla de la equidad en las oportunidades y condiciones de educación, no habrá Mundial, Metro, ampliación del Canal que nos lleve al país de primer mundo que soñamos. Será un país rico, pero sin oportunidades para su niñez y juventud.

Hay la esperanza de un Panamá culto y con valores por los que muchos luchamos: la educación es el camino para lograrlo. Una educación integral es la llave para que en cada barrio haya una Olga Sinclair, una Rosa María Britton, un Rubén Blades o un Irving Saladino.

Nos hace falta, para lograr ese Panamá, garantizar educación incluyente y de calidad para todos.

Como egresado del Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana (LIIC), nuestro grupo de trabajo, Brechas , formuló una metodología para mejorar la equidad y calidad de la educación en escuelas multigrado, que probó que puede haber mejoras importantes con las intervenciones correctas y los acompañamientos apropiados. Nuestra propuesta es el aporte que cada panameño debe comprometerse a hacer para mejorar la calidad de la educación.

En el caso del Estado, le corresponde asegurar las condiciones de seguridad y calidad indispensables para garantizar que se cumpla la misión de la escuela.

Cada aula tiene, entre sus alumnos, el futuro del país. Cada estudiante representa el porvenir de la nación que queremos construir. Unámonos como panameños para ofrecer soluciones concretas y acompañar, con propuestas y acción ciudadana, a quienes merecen oportunidades de un mejor futuro.

El autor es egresado del Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana y miembro de Jóvenes Unidos por La Educación.


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