Es una enfermedad crónica, caracterizada por la elevación sostenida de los niveles de presión sanguínea en las arterias. En el 90% de las veces no se conoce su causa, pero hay un componente genético muy importante. La mayoría de las veces es asintomática (es decir, no causa síntomas) en etapas tempranas. Es considerado uno de los problemas más importantes de salud pública en el mundo, sobre todo en los países desarrollados, pero en Panamá también lo es. Es más frecuente en los hombres que en las mujeres en edades jóvenes, pero se equipara después de la menopausia en las mujeres. También es más frecuente en la raza negra.
Este aumento sostenido de presión arterial causa daño en los diferentes órganos del cuerpo (riñones, cerebro, corazón).
Entre los factores de riesgo más importantes están el sobrepeso/obesidad, sedentarismo, ingesta aumentada de sal, raza, edad, la herencia y otros. Lo importante de este artículo es que aprendamos dos cosas: 1.- Es una enfermedad “silenciosa”, por lo que no tener síntomas no es necesariamente estar sano, y debemos tomarnos la presión arterial, al menos dos veces al año. 2.- Podemos prevenir o retrasar su aparición atacando los factores de riesgo.
En Panamá se hizo un estudio que demostró que el 24% de la población mayor de 18 años sufre de hipertensión arterial, pero lo más llamativo es que la mitad de los que recibían tratamiento con medicinas aún tenían la presión alta. Esto se debe a que tomar medicinas no quiere decir necesariamente que la presión esté controlada, hay que tomar la presión hasta estabilizarla y, de ahí, al menos una vez cada tres meses. El paciente hipertenso debe acudir a su médico de forma seriada para estar seguro de que los niveles de presión estén controlados, y de no ser así, entonces, “ajustar” la medicación.
En el Censo Nacional de Salud Preventiva hemos encontrado que el 36% de las personas mayores de 40 años sufre de hipertensión y una gran parte no lo sabía. Conocer su condición cambiará la vida, para bien, a estas personas si siguen las indicaciones del médico.
Ahora veamos las principales complicaciones relacionadas a la hipertensión:
1.- Ateroesclerosis: debido a la presión del torrente sanguíneo sobre las capas internas de las arterias se produce rigidez de estas y el acúmulo de placas de colesterol (ateromas) que disminuyen la luz de las arterias y como consecuencia, hay disminución del flujo sanguíneo en las áreas que estas deben irrigar. Esto hace que se presenten manifestaciones clínicas como pérdida de memoria, úlceras en las piernas, etc.
2.- Enfermedad vascular cerebral (derrame): el flujo sanguíneo puede disminuir en las células del cerebro (por obstrucción o por rotura de una arteria). Esto produce daño, con frecuencia de forma permanente.
3.- Los riñones se empiezan a hacer insuficientes. Esta es la causa más frecuente de falla renal crónica, que lleva a los pacientes a daño renal terminal, requiriendo diálisis o trasplante de riñón.
4.- Se produce retinopatía hipertensiva, que ocasiona problemas importantes en la visión.
Por otra parte, las estrategias para controlar los niveles de presión arterial incluyen las siguientes recomendaciones:
1.- Bajar de peso. Una manera sencilla de controlarse es medir la circunferencia de la barriga (a nivel del ombligo) que debe estar por debajo de 102 centímetros en los hombres, y de 88 centímetros en las mujeres.
2.- Ejercitarse diariamente: El ejercicio (entre 30 y 50 minutos al día, por 5 días a la semana) ayuda significativamente y mejora otros factores de riesgo.
3.- Comer sano: Una dieta rica en cereales, vegetales y carnes blancas (pescado o pollo) es lo ideal para todos los seres humanos. La dieta alta en granos, con suficiente agua (dos litros al día, si no hay contraindicación) es una buena estrategia.
4.- Limitar la sal: Evite al máximo los alimentos procesados o conservas y no añada sal a la comida servida. Si disminuye la sal, de forma gradual, su paladar se adaptará y no sentirá el cambio.
5.- Disminuir la ingesta de alcohol: El alcohol en pequeñas cantidades (una o dos copas de vino al día) es bueno, pero por encima de esta cantidad puede ser perjudicial.
6.- No fume: La nicotina y otros productos derivados del tabaco aumentan la presión arterial y, además, son factores de riesgo importantes para otras enfermedades.
7.- Controlar el estrés: La ansiedad puede aumentar en forma transitoria los niveles de presión arterial. Debe tomar periodos del día para hacer ejercicios respiratorios, yoga, pilates, etc.
8.- Tomarse la presión: Puede tener un aparato de presión en casa, pues son fáciles de usar. Además debe acudir a sus citas de control, aunque se sienta bien. Cuando vaya al médico, por la razón que sea, exija que le tomen la presión arterial.
Recuerde que no tener síntomas no significa estar sano. Se necesita la evaluación médica para asegurar si existen o no algunas enfermedades, por ejemplo, la presión arterial, dislipidemia (alteración del metabolismo de lípidos) y la diabetes.

