DEMOCRACIA

¿Honorables diputados?

No quedó claro si la nueva bancada de diputados compone una Asamblea, un circo o una iglesia. La falta de seriedad, incumplimiento de indicaciones, impuntualidad y demás acciones por parte de la mayoría de los electos dejan mucho que conjeturar para su instancia.

El 1 de julio de 2019 se da la toma de poder por Laurentino Cortizo, mismo día en el que la “respetable” Asamblea inicia operaciones con sus integrantes, los cuales ejercerán su cargo por los próximos cinco años. Hay que enunciar que si su primer día fue como fue, nos espera un periodo presidencial con la misma falta de seriedad del anterior.

Su deber era escoger a los cargos administrativos. Sin enfatizar en que la actividad empezó con alto retraso, la logística de las elecciones consistía en mencionar únicamente el nombre de la persona por quien votaban una vez fuesen llamados. Pero vivimos en Panamá, donde los políticos pueden hacer lo que deseen desde su puesto sin una consecuencia más allá de convertirse en un meme. Lo que hizo la mayoría de “honorables” fue rezar un rosario en la mayoría de sus intervenciones. Hubo casos de acusaciones sin argumentos acompañados de inmaduros gritos, coqueteos de camioneros e inclusive alguien que mencionaba que había sido electo “duélale a quien le duela”, mismo caso que se ha ausentado desde el día uno a la Asamblea.

Durante el último mandato presidencial vivimos una situación de absoluta negligencia por parte del sector público en general. Y tenemos un alto grado de culpa al no haber exigido profesionalismo, ni mucho menos haber exigido la dimisión de aquellos que era más obvia su ineptitud.

Jóvenes y adultos abrieron los ojos ante esta situación y han empezado a tomar la responsabilidad que siempre han poseído. Proyectos como los de cambiar la perspectiva hacia el diputado (empezar a verlo como tu empleado) están empezando a potencializar futuros cambios en nuestro sistema político (para bien). Pero no es suficiente. Se necesita que toda la población ejerza su papel como elector. Al ser un país democrático, somos nosotros quienes elegimos a quienes nos gobiernan, por lo tanto, también somos nosotros los que debemos exigirles que hagan correctamente su trabajo. En caso de esto no causar impacto alguno, somos nosotros quienes debemos encargarnos de sacarlos de ese puesto donde solo han demostrado ineficiencia.

Los gobernantes temen a un pueblo unido e informado. Siendo así, debemos empezar a trabajar unidos por el Panamá que nos merecemos, un Panamá sin corrupción, un Panamá en auge multidimensional.

Un pequeño recordatorio de cuál es nuestro trabajo como ciudadanos panameños. Propongo una solución para frenar de golpe el desorden que nos trae nuestra Asamblea. Que la misma cree y apruebe una ley en la que si uno de sus integrantes no desempeña correctamente su labor, se le penalice con una votación por parte del circuito de donde salió electo, evaluando como base de medición la cantidad de votos que obtuvo. Esta votación sería simple: ¿El diputado debería seguir con su cargo? Sí o No. Y en el caso de tener un no en mayor porcentaje, el diputado tenga que abandonar su puesto obligatoriamente. Sería el método perfecto por el cual la “honorable” Asamblea nos prueba su compromiso para con la nación.

El autor es miembro del Círculo Bastiat de la Fundación Libertad.

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