Tremendo “camarón” fue descubierto en la Resolución 110 del 17 de septiembre de 2018 del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), en su artículo 2, acápite A, que establece las condiciones a importadores de carne bovina dentro del tratado de libre comercio (TLC) con Centroamérica.
El “camarón” consiste en que quien compra localmente ganado para el sacrificio puede importar la misma cantidad. Hay una empresa que compró el 42% del ganado sacrificado en 2017 (136 mil reses); según esa resolución podría importar de Nicaragua o Costa Rica, igual cantidad de carne. Le cae como “anillo al dedo”. Si no se modifica será peor el remedio que la enfermedad.
Ahora al agro se le puede aplicar la expresión de don Quijote a Sancho: “entre abogados te he de ver”. La Asamblea Nacional aprobó por insistencia el proyecto de ley 628 que establece el marco general para la seguridad alimentaria. El Órgano Ejecutivo envió al Órgano Judicial, para su decisión, las modificaciones de la ley de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa), también aprobadas por insistencia. Según los entendidos, una muestra del subdesarrollo son los excesos en la promulgación de leyes que no se cumplen por falta de presupuestos.
Mientras el ganadero sigue vendiendo su producto 20% menos con relación a agosto de 2016, y el consumidor sigue pagando igual por la libra de carne, 3.75 dólares, y más según el corte.
La esperanza radicaba en las decisiones tomadas en la reunión del presidente Juan Carlos Varela; los ministros de Desarrollo Agropecuario, Comercio e Industrias y Salud, y el director de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos el pasado miércoles 24 de octubre, en la ciudad de Chitré.
Aparentemente, lo único concreto fue el anuncio de la exportación de 10 mil novillos en los próximos 60 días al mercado de China Popular por los que controlan “todo”: las importaciones de Nicaragua y el mercado interno.
El autor es veterinario, exministro del MIDA y exlegislador de la República